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viernes, 12 de agosto del 2022
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DEPORTIVO ’88’ | No hay catedrales sagradas

En un fin de semana histórico donde se celebraron alrededor del globo terráqueo, finales en diferentes disciplinas deportivas; aprovecho esta ocasión para hacer un enfásis preciso en el balompié.

Y es que de manera inédita se realizaron de forma casi simultánea, dos finales de los torneos continentales más importantes del fútbol, la Copa América y la Eurocopa; ambos partidos caracterizados por ser clásicos mundiales de renombre, escenificados en auténticas catedrales como los estadios Maracaná de Río de Janeiro y el Wembley de Londres.

El Brasil-Argentina, disputado el sábado bajo la noche estrellada del magno recinto ubicado en la metrópolis carioca, vio ganar a una imponente e inspirada «Albiceleste»; dirigida por Lionel Scaloni y liderada por un pletórico Lionel Messi, quien en su cuarta instancia decisiva. pudo devolverle finalmente la gloria a su patria en América por vez número quince, alzando el anhelado trofeo, 28 años después que lo hicieran bajo el mando de Alfio Basile, con el mítico «Batigol» Gabriel Omar Batistuta en el Monumental «Isidro Romero Carbo» de Guayaquil.

Pero «Leo» no tuvo su mejor partido ese día y no importa, el jugador más emblemático del seleccionado gaucho en los últimos 16 años fue un artífice fundamental para llegar al sexto partido y cederle el testigo heroico a un Ángel Di María, que con su vaselina inmortal hirió de muerte el pórtico custodiado por Ederson, ante la mirada gélida. incrédula e impotente de su preparador táctico. Tité, el cuerpo de asistentes, jugadores y el resto del pueblo del país amazónico.

Este evento, originó el tercer «Maracanazo» que este servidor opina que causó gritos desgarradores como los de un tal Al Pacino interpretando al anciano y abatido Michael Corleone en la última parte de la trilogía «El Padrino» de Francis Ford Coppola y al mismo tiempo, pasó a formar parte de la colección de glorias y hazañas del país cuyo nombre, proviene del latín argentum, cuyo significado es plata.

24 horas después, cruzando el océano Atlántico en dirección hacia las islas británicas, el epicentro del deporte «rey» se trasladó a tierras londinenses, sobre el gramado del otrora campo glorioso donde Bobby Moore, alzó la Copa Mundial hace 55 años, con la ayuda del astro Bobby Charlton y bajo la conducción técnica del inolvidable Alf Ramsey; se jugó un siempre bien recibido Inglaterra-Italia

Los «Three Lions» esperaban con ansias de obtener su primer cetro europeo en 61 años de historia de la competición, con el director técnico Gareth Southgate y un núcleo de jugadores prodigiosos.

Dueños de una contundente ofensiva, Harry Kane, Raheem Sterling y Mason Mount, alinearon como exponentes de la artillería del «General McArthur», efectiva durante el transcurrir del torneo, a excepción del séptimo cotejo, donde Luke Shaw marcó el tanto de la ventaja transitoria, que hacía presagiar otra jornada gloriosa británica.

Sin embargo, haciendo referencia del título de este artículo, se ha comprobado de manera pública y notoria que NO HAY CATEDRALES SAGRADAS.

Por ello, la Italia del «Allenatore» Roberto Mancini, se encargó de refrendar ese axioma primero, con el tanto catártico y tranquilizador de Leonardo Bonucci en la segunda mitad y luego, en la fatídica definición desde los once pasos, con el custodio del pórtico itálico, Gianluigi Donnarumma inmenso bajo los tres palos: en un sublime homenaje a su inmortal compatriota y tocayo oriundo de Carrara, al repeler con decisión y coraje los disparos de Sancho y Saka que permitió la gloria europea de la «Squadra Azzurra» después de 53 años, al ejercer el veterano zaguero Giorgio Chiellini, el rol del «Aquilifer», miembro del ejército romano y portador del estandarte de las legiones, encargado de levantar la copa como si de la sagrada águila dorada se tratara, su posesión más sagrada.

Con poco más que decir, tuvimos el placer de ser testigos excepcionales, de unos hechos que formarán parte de la selecta historia del deporte y que dará material para escribir por mucho tiempo. Agradezco el hecho de tener un asiduo lector como tù, nos vemos pronto, por esta vía.

P.D: Si desean hacer preguntas y comentarios con gusto los leeré y los responderé a través de mi próximo artículo.

Correo: [email protected]

Por: Manuel Alejandro Mora.

CNP: 17.617


4 thoughts on “DEPORTIVO ’88’ | No hay catedrales sagradas

  1. Buen artículo, título apropiado y muy cierto, fue un fin de semana de irespeto a escenarios sagrados, el fútbol jugando con la historia, gracias por tus entregas

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