Con más de 250 mil rayos capturados en su historial, Rosanna Capursi combina el análisis científico con la fotografía para documentar el fenómeno que define a la región zuliana. De registrar apenas 4 rayos en 2021, pasó a una cifra exponencial de 105.000 en 2024. Pese a que el estado Zulia es reconocido mundialmente por su actividad eléctrica, esta práctica sigue siendo un terreno peligroso y poco explorado.
Con más de 250 mil rayos capturados en su historial, la zuliana Rosanna Capursi combina el análisis científico con la fotografía para documentar el fenómeno que define a la región zuliana. Lo que comenzó como un evento traumático para salvar a sus mascotas durante una tormenta hace seis años, se convirtió en una obsesión científica.
La zuliana, de 31 años, cuenta una trayectoria que suma alianzas internacionales y miles de descargas eléctricas archivadas en su lente, que la posicionan como una de las fotógrafas emergentes en la caza de tormentas en Venezuela, una práctica tan fascinante como letal.
Hace 6 años comencé, pero duré un año intentando capturar mi primer rayo, me tocó analizar, estudiar y practicar mucho», afirma.
Desde Cabimas, analiza mapas meteorológicos y nubes antes de disparar su cámara, ya que no es solo suerte; es el resultado de años de estudio y colaboración con expertos de todo el mundo.
A diferencia de lo que se cree, capturar un rayo no es solo «estar en el momento», asegura Capursi, quien confiesa que le tomó un año entero de estudio y práctica lograr su primera captura exitosa.

Además, afirma que no existe una carrera formal para ser cazatormentas, pero sí una base sólida en la meteorología que ha cultivado a través de formaciones online y el intercambio con expertos de Estados Unidos.
Su evolución es asombrosa y refleja su dominio en el campo. De registrar apenas 4 rayos en 2021, pasó a una cifra exponencial de 105.000 en 2024. En lo que va de 2026, su archivo ya supera las 110.000 descargas eléctricas documentadas.
Para ser caza tormentas no hay formaciones cómo tal. He realizado muchos cursos y formaciones online, la mayor cantidad de caza tormentas que hay están en Estados Unidos, donde formo parte de varios grupos», agrega.

Pese a que el estado Zulia es reconocido mundialmente por su actividad eléctrica, esta práctica sigue siendo un terreno peligroso y poco explorado. Para ella, cazar tormentas es una actividad que “no debe hacerse a la ligera, ya que en el peor de los casos podrías perder la vida».
Por ello, enfatiza que antes de que esta labor se vuelva común en la región, es vital fomentar la educación meteorológica básica. Su labor no se queda en la estética de la fotografía; es un puente entre las artes y la ciencia.
Yo utilizo varias herramientas para analizar las tormentas, las estudio, combino la meteorología y las artes a la vez, resulta fascinante”, explica.

Esta rigurosidad la ha llevado a establecer alianzas con institutos nacionales e internacionales, convirtiéndose en una proveedora de reportes situacionales en tiempo real desde Cabimas.
Aunque actualmente lo define como un hobby debido a lo estresante que resulta compaginarlo con otras obligaciones, su aporte ya es tangible. En un territorio que vive bajo el destello constante, su lente se ha convertido en una herramienta de datos reales, aportando conocimiento desde el terreno a la comunidad científica global.
Pienso que debe fomentarse la educación sobre la meteorología, que las personas aprendan cosas básicas para que no les agarre desprevenidos una tormenta», sentencia.
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