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viernes, 12 de julio del 2024
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ZULIA | El primer Globo Aerostático que se eleva en el país se voló en Maracaibo «La Montgolfiera»

Como si Maracaibo no ha sido pionera en tantos acontecimientos de importancia en Venezuela, también hay que contar entre esas hazañas la elevación por vez primera en los cielos venezolanos del primer globo aerostático jamás volado en nuestro espacio celeste y fue Maracaibo, la ciudad que acogió ese acontecimiento que agolpó a medio centenar de personas alrededor de la Plaza Baralt, para verlo despegar por los cielos. Hoy, Zulia Histórica en NAM te trae esta historia.

La aeronave, o globo aerostático fue bautizado “La Montgolfiera” en honor a los hermanos Montgolfier, quienes lo inventaron. Llegó a Maracaibo a finales del siglo XIX. Para la época de Carnavales y como parte de esas celebraciones se decidió elevar. En ella promocionaron avisos publicitarios y fue una fuente creativa muy novedosa de publicitar.

Es febrero de finales del siglo XIX. En el corazón de la Maracaibo de techos tejados y casas coloniales, de calles empedradas y personas ataviadas con elegantes trajes y sombreros, al sudor del inclemente calor del clima, en la Plaza Baralt, una multitud se iba concentrando tras el llamado por radio y prensa del acontecimiento del día.

Una imponente estructura de tela fuerte, en forma de óvalo se iba inflando de a poquito, pero era su enorme tamaño lo que sorprendía a los marabinos. Forrada de papeles y protegida con cuerdas entrecruzadas poco a poco tomaba aire.

Un parisino de apellido Katiel se prepara para conducir la principal atracción del Carnaval ese año. Al mismo tiempo, Katiel protagonizaría la primera ascensión al espacio en toda Venezuela de un globo aerostático.

Entre los espectadores, el aparato se popularizó como “La Montgolfiera” en honor a sus creadores, los hermanos Joseph y Jacques Montgolfier, quienes hacia 1783 crearon esta novedad en Francia.

¡Qué molleja de grande es La Montgolfiera! Exclamaban los presentes en la plaza, según relato del cronista Regulo Días, conocido como ‘Kuruvinda’

Antes de elevarse sobre la tela de la gigantesca bolsa, pegados en cartulina yentelas muy finas se podían leer mensajes como: “La Tijera de Oro / Sastrería / Venta de drills y casimires / Ramón Fuenmayor M”. Es decir, publicidad pura alrededor del globo.

De acuerdo con Rómer Arapé García, en su libro ‘Aquella Maracaibo’ Katiel hacía propaganda comercial elevándose en el globo, cuyo combustible estaba compuesto por aire caliente y humo proveniente de una estufa de material de alfarería construida en el suelo.

“En aquella época, los carnavales resultaron muy distintos. La Plaza Baralt fue el principal escenario para las atracciones”, reseña Arapé en su obra.

Mirada en las alturas

El director del Acervo Histórico, Juan Carlos Morales Manzur, señaló entonces que, en el primer intento, con la presión suficiente, el joven Carlos Luis medina, ayudante del francés conductor de La Montgolfiera en su travesía, zafó las amarras.

Ante la mirada atónita y contemplativa de la muchedumbre, el globo ascendió miles de metros hacia el cielo, se ocultó en un banco de nubes desde donde volvió a asomarse al poco rato y luego cayó en los alrededores de la ciudad. Tras esa primera travesía, Katiel fue recogido sano y salvo.

Este espectáculo se repitió un par de veces hasta que el francés se marchó del país y su participación en el acto fue realizada por su principal colaborador en la ciudad, aunque el resurgir de La Montgolfiera en los aires de Maracaibo no se produjo sino varios años después, ya al inicio de la segunda década del siglo XX.

Cayó dos veces al Lago

Kuruvinda narra que el primer día del Carnaval, en 1912, Carlos Luis Medina trató de levantar vuelo en su globo, pero un amigo suyo, Asdrúbal ‘uvita’ Rincón se aferró a la barquilla para acompañarlo y dañó el sistema de elevación.

“En aquella ocasión –dice Kuruvinda- muy poco pudo levantarse, hasta el punto de que se enredó en el techo de la casa de dos plantas que estaba en la esquina donde ahora se encuentra el edificio Tito Abbo, frente al Hotel Victoria. Sin mala intención, pero su amigo le hizo quedar mal frente al público”.

No obstante, Carlos Luis Medina nunca se detuvo y anunció el espectáculo para el domingo de piñata. Ahí Medina aprovechó para congraciarse con todos los espectadores y elevó su globo alto, muy alto.

Se elevó de manera perfecta para luego descender sobre el aserradero de Elio Soto, a siete cuadras del punto de vuelo ubicado frente a la sede del Banco de Maracaibo de aquella época.

Pero, eso no quedó allí, Medina repitió en otras tres oportunidades lo que era considerado como una verdadera hazaña. En una ocasión, cayó al campo y dos a las aguas del Lago de Maracaibo. Fue sacado sin lesiones en botes a remo.

Un espectáculo

Los momentos previos, cuando la bolsa se llenaba de aire, luego el momento de zafar las amarras para que el globo comenzase a elevarse, la elevación misma del globo y su trajinar por los aires, hasta el momento de su descenso eran sencillamente espectaculares. Incluso los lugares donde caía el globo quedaban marcados como sitios históricos y de prestigio. El lugar donde el globo caía era considerado un sitio privilegiado y ahí hacían actos en honor a La Montgolfiera.

El historiador Jesús Ángel Parra, refirió que la participación de Medina, nativo de El Empedrao en los vuelos del globo, hizo que en la Maracaibo de entonces se acuñara la frase popular “¡Éste es más alto que el globo de Carlos Luis!” cuando alguien ascendía rápidamente en su posición económica.

Parra aclara que durante 1912 no solo La Montgolfiera retomó su vuelo y lleno de expectación a la ciudad, sino que ese mismo año el biplano de Frank Boland, otro precursor, surcara cielos maracaiberos y por si fuera poco, también en ese año 1912, un año marcado por aquella tragedia del Trasatlántico Titanic, llegó a Maracaibo el primer automóvil.

En palabras del historiador, aquella ciudad “era la puerta de los inventos europeos,un ejemplo fue el vitascopio perfeccinado. Con eso, los hermanos Trujillo Durán proyectaron la primera película en el país a finales del siglo XIX.

Una auténtica muestra de la veracidad de lo dicho por Parra se evidencia con La Montgolfiera, que se alzaba imponente sobre los cielos marabinos para sorprender a todos los habitantes de la Maracaibo de entonces.

NAM/ViejoZulia

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