La Sociedad Pro-La Guardia celebra este 19 de abril sus 90 años de fundada, consolidándose como una referencia histórica de la migración neoespartana en la Costa Oriental del Lago y como un pilar en la defensa de la identidad cultural en el estado Zulia.

La organización fue creada en 1936 en el desaparecido poblado de Lagunillas de Agua, en un contexto marcado por el auge petrolero que atrajo a cientos de familias provenientes del estado Nueva Esparta. Bajo el liderazgo de Rafael Boadas y Eduardo Salazar, sus fundadores impulsaron una iniciativa orientada a integrar a sus paisanos y a gestionar mejoras tanto en su comunidad de origen como en los asentamientos donde se establecieron.
Uno de los episodios más difíciles en la historia de la institución ocurrió en noviembre de 1939, cuando un incendio devastó Lagunillas de Agua, destruyendo su primera sede. No obstante, la Sociedad logró reorganizarse y retomar sus actividades en abril de 1940, marcando el inicio de una etapa de consolidación.
Durante su trayectoria, la organización ha tenido presencia en diversas localidades de la Costa Oriental del Lago, entre ellas Campo Rojo y Cabimas, hasta establecerse definitivamente en Ciudad Ojeda, donde ha cambiado de sede en varias oportunidades antes de fijar su ubicación actual.

Entre sus principales logros destaca la gestión realizada en 1940 ante el Gobierno Nacional, que permitió la instalación de un acueducto para dotar de agua potable al poblado de La Guardia, en Nueva Esparta. Dos años más tarde, la llegada del servicio eléctrico representó otro avance significativo para esa comunidad insular.
En 1965, el Consejo Municipal del entonces Distrito Bolívar otorgó a la institución un terreno en la calle Trujillo de Ciudad Ojeda. Allí, en 1968, fue construida su sede actual gracias al aporte de socios y colaboradores.
El reconocimiento oficial a su labor se produjo en 1996, cuando la Sociedad Pro-La Guardia fue declarada Patrimonio Cultural del estado Nueva Esparta, en mérito a su contribución en la preservación de las tradiciones insulares fuera de su territorio.
Actualmente, la institución continúa desarrollando actividades culturales y religiosas, manteniendo vivas expresiones como el galerón y la devoción a la Virgen del Valle, elementos que forman parte esencial de la identidad neoespartana.
A nueve décadas de su fundación, la Sociedad Pro-La Guardia se mantiene como un punto de encuentro para generaciones de margariteños en el Zulia, y como testimonio del impacto de la migración en la construcción social y cultural de la región.
Con informacion de Francisco “Kiko” Chávez Cronista de Lagunillas
