Noticias Col
miércoles, 29 de noviembre del 2023
Noticias Col

UNA ECONOMIA PARA LA DEMOCRACIA, por Cesar Perez Vivas

La econom√≠a del socialismo del siglo XXI  ha terminado en una tragedia, no solo financiera y productiva, sino social y pol√≠tica. Una vez m√°s, el modelo de econom√≠a planificada y centralizada, donde el estado es due√Īo de los medios estrat√©gicos de producci√≥n, adem√°s de regulador e interventor en los pocos espacios dejados a los agentes privados, ha demostrado de manera contundente su fracaso.

Venezuela es hoy un pa√≠s arruinado, devastado en su infraestructura, con una poblaci√≥n empobrecida, enferma y desesperanzada. Un cuarto de nuestros compatriotas deambula  por el mundo, buscando como ganar el pan para su manutenci√≥n y la de los suyos.

Ese desastre econ√≥mico y social es el resultado de un r√©gimen pol√≠tico autoritario. En el proceso de confiscaci√≥n del poder y de las instituciones del estado se instal√≥ una administraci√≥n, no solo dilapidadora de las fianzas, sino adem√°s, profundamente corrompida. La soberbia y la impunidad les permitieron apropiarse indebidamente de las finanzas p√ļblicas y explotar, en su beneficio personal, las riquezas naturales del pa√≠s.

Para poder recuperar a Venezuela, es fundamental en primera instancia, expulsar del poder a la camarilla responsable de la tragedia, instaurar la democracia y aplicar un nuevo modelo económico.

El nuevo modelo econ√≥mico para la democracia, por venir,  debe ser el de la econom√≠a social de mercado, que ha demostrado con creces, en pa√≠ses como Alemania, Suecia, Noruega  una capacidad de generar riqueza y  reducir sensiblemente la pobreza. Sin que se pueda presentar como un modelo perfecto, porque uno de esa naturaleza no existe, no cabe duda que es el de los hasta ahora conocidos, el mayor generador de bienestar, prosperidad y equidad.

La solución no es salir de una economía estatista a una economía exclusivamente mercantilista. Una economía de mercado, con claro compromiso social y ambiental, debe ser nuestro norte.

En tal sentido, y dado el nivel de endeudamiento y ruina del estado venezolano, ser√° menester proceder a implementar un programa de reforma y reducci√≥n del aparato estatal. Por tal raz√≥n, con el fin de  buscar disciplina y orden en la pol√≠tica fiscal,  debe procederse a un trasparente y ambicioso plan de privatizaci√≥n del conjunto de empresas estatizadas y de apertura a la econom√≠a privada,  de los sectores fundamentales de la actividad productiva. Tal proceso de privatizaci√≥n y apertura, debe comenzar por nuestra arruinada industria petrolera y petroqu√≠mica. El estado no tiene recursos para reflotarla y debemos acudir al capital privado, nacional e internacional para relanzarla.

Una econom√≠a de mercado en general, y un proceso de privatizaci√≥n del cementerio de empresas p√ļblicas, exigir√° un escrupuloso respeto a la propiedad y a la iniciativa privada. Ello supone un programa institucional, legislativo y administrativo, que desmote al anacr√≥nico marco jur√≠dico y burocr√°tico, instaurado por el socialismo del siglo XXI.

 Ser√° fundamental establecer una nueva pol√≠tica monetaria, anclada la misma a la realidad financiera del estado, para proceder a un control de la brutal hiperinflaci√≥n desatada por la dictadura. Para lograr una sana pol√≠tica monetaria, ser√° fundamental devolver la autonom√≠a al Banco Central de Venezuela, eliminada de forma inconstitucional y abusiva, por el extinto comandante Ch√°vez. Un tema a discutir ser√° el del sistema monetario a implementar. El bol√≠var ha sido destruido por el chavo-madurismo. Pensando en una pol√≠tica comercial y monetaria de mediano plazo, en el marco de la integraci√≥n,  debemos tener una moneda capaz de avanzar hacia una uni√≥n monetaria con nuestros vecinos sur americanos. Quiz√°s ser√° conveniente un nuevo signo monetario para nuestro pa√≠s. El peso o el d√≥lar venezolano deben venir para sustituir al desaparecido bol√≠var.

Con el fin de fomentar las inversiones y el empleo será necesaria una reforma laboral, que garantizando los derechos fundamentales de los trabajadores, permitan a las empresas desarrollar estrategias de recursos humanos acorde a los tiempos que vivimos, tanto en nuestra deprimida economía, como en el mercado internacional. Una legislación laboral que estimule el trabajo y la productividad, antes que a la holgazanería y la irresponsabilidad y que instaure un moderno, eficiente y seguro programa de seguridad social para el mundo del trabajo.

La nueva econom√≠a para la democracia debe tener una nueva pol√≠tica tributaria, que estimule la inversi√≥n y el consumo. En este sentido es menester revisar el marco global tributario, y el espec√≠fico por a√©reas de la econom√≠a. Para mejorar la capacidad adquisitiva del venezolano ser√° necesaria una reducci√≥n del IVA, que se ha convertido en un impuesto muy severo para la econom√≠a familiar. En este campo ser√° necesario, adem√°s,  ofrecer respeto a los derechos de los contribuyentes, hoy desconocidos por una legislaci√≥n y  un aparato tributario arbitrario y confiscador.

Una materia a ser atendida, en el proceso de implementaci√≥n de una nueva econom√≠a para Venezuela,  es el relativo a la pol√≠tica comercial. En esta direcci√≥n debemos buscar la reinserci√≥n de Venezuela en los mecanismos de integraci√≥n regional, del cual salimos o fuimos excluidos por la err√°tica y soberbia pol√≠tica de la dictadura. Nuestro regreso a la Comunidad Andina de Naciones constituye un reto importante. Tambi√©n una revisi√≥n y evaluaci√≥n de los acuerdos de comercio existentes para determinar su conveniencia a la luz de la nueva realidad.

En paralelo ser√° necesaria una revisi√≥n y reestructuraci√≥n de la cuantiosa deuda p√ļblica que deja el r√©gimen comunista. Verificar la legalidad, cuant√≠a, condiciones y plazos ser√° una tarea fundamental para proceder a su renegociaci√≥n.

Impulsar una nueva econom√≠a, con los anteriores par√°metros definidos, supone adem√°s, una pol√≠tica atractiva en los diversos sectores de la vida econ√≥mica. Debemos, entonces, promover en concreto una nueva pol√≠tica  energ√©tica en general, petrolera en particular, para aprovechar las potencialidades en este sector, a la luz de la nuevas realidades existentes en el mercado global. Se requiere una nueva pol√≠tica minera, que detenga la criminal pol√≠tica extractiva y ecocida impulsada por Maduro.  Debemos impulsar una  reformulaci√≥n de la pol√≠tica minera, donde prive la variable ecol√≥gica sobre la estrictamente econ√≥mica.

Una nueva política para la agricultura, la ganadería, la pesca, el turismo, el comercio y los servicios será menester poner en práctica.

Para hacer posible los elementos de la política aquí anunciada, será vital, impulsar en forma simultánea un programa de inversiones en el plano social y en el de la infraestructura.

Una pol√≠tica social seria debe estar destinada a ofrecer a los sectores m√°s vulnerables oportunidad de vivir, en tanto la econom√≠a se recupera y produce su efecto en la calidad de vida de la poblaci√≥n. Esto supone, b√°sicamente alimentos y atenci√≥n sanitaria para los que carecen de acceso a dichos bienes esenciales. Recuperar el salario, hoy  ya inexistente, en todos los sectores, pero muy especialmente en el sector p√ļblico.  No hay programa econ√≥mico sostenible en el tiempo sin que el ser humano pueda vivir con un m√≠nimo de dignidad.

Un relanzamiento de la econom√≠a venezolana requerir√° inversiones en el campo de la infraestructura para el desarrollo. Los servicios  requieren de cuantiosas inversiones, algunos podr√°n ser privatizados, otros requerir√°n inversiones p√ļblicas. Lo cierto es que se requiere repotenciar, reparar o efectuar nuevas construcciones en √°reas como la vialidad, transporte p√ļblico, energ√≠a, agua, comunicaciones, instalaciones educativas y sanitarias. Una infraestructura para el desarrollo econ√≥mico y social necesita inversiones que deben obtenerse con el financiamiento de los organismos multilaterales.

Ese ambicioso programa requiere un acuerdo de toda la sociedad, al que deben concurrir, muy especialmente,  los agentes  econ√≥micos, laborales y pol√≠ticos, bajo la conducci√≥n de un estado fuerte, que no obeso. Un estado que cumpla su papel de rector, regulador y promotor del bien com√ļn, aplicando el principio de subsidiariedad, bajo cuya concepci√≥n asuma las tareas esenciales de la vida social, sobre todo, aquellas que no le es dado asumir a los agentes privados de la econ√≥mica y de la sociedad en general.

Para alcanzarlo  es fundamental contar con estabilidad pol√≠tica, paz y gobernabilidad. Temas que se dicen f√°cilmente, pero que es muy dif√≠cil lograr. Se requiere amor al pr√≥jimo, √©tica, capacidad, car√°cter, templanza, madurez, tolerancia y humildad. Como dijo un l√≠der el siglo XX: ‚Äúmanos a la obra‚ÄĚ.

San Cristóbal. 15 de abril de 2.020

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
Hola
En que podemos ayudarte?