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viernes, 02 de junio del 2023
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Ciudad Ojeda: la huella del Conquistador (Nirso Varela)

Est√° en boga¬†en Venezuela, la honda de cambiar nombres a ciudades, municipios, plazas, calles y todo cuanto represente una¬†afrenta¬†a la dignidad nacional, seg√ļn el decir de quienes sustentan la tal iniciativa. En el Zulia sucumbi√≥ primero el municipio P√°ez. Luego cambiaron el nombre a la Plaza Col√≥n (descabezamiento incluido), la avenida Padilla y el Paseo del Lago en Maracaibo. Cambiar√°n el escudo de la municipalidad y pondr√°n nueva fecha a la fundaci√≥n de Maracaibo.

No obstante, no han anunciado el reemplazo, del nombre ya seleccionado, de una de las mayores verg√ľenzas del pa√≠s, cual es, el segundo puente sobre el lago de Maracaibo, un monumento a la desidia y la corrupci√≥n. Un insulto a nuestros pueblos originarios. Una verdadera¬†afrenta¬†a la dignidad nacional.


Ciudad Ojeda fue fundada en 1937, en plena apertura democrática. El presidente Gral. Eleazar López Contreras (1883-1973), su fundador, fue un hombre culto, historiador y escritor. Fungió como Ministro de Guerra y Marina del Gral. Juan Vicente Gómez y confiscó la fortuna de su extinto jefe cuando lo sucedió en el poder. Cerró La Rotunda, liberó los presos políticos, reanudó la existencia de sindicatos y partidos políticos; animó el regreso de los exiliados, restableció las garantías constitucionales, el derecho de reunión, la libertad de expresión, de prensa y de opinión.


Intent√≥ con dignidad, deslastrarse del pasado gomecista y arrancar de la psiquis de los venezolanos, el letargo de la f√©rrea dictadura militar, que domin√≥ sus vidas durante los primeros 35 a√Īos del siglo XX hasta su llegada al poder. Promulg√≥ una nueva Constituci√≥n y propuso ‚ÄúEl Programa de Febrero‚ÄĚ en 1936, un proyecto de modernizaci√≥n y democratizaci√≥n del pa√≠s. No se perpetu√≥ en la presidencia de la rep√ļblica ni pretendi√≥ hacerlo, al contrario, rest√≥ un a√Īo a su per√≠odo presidencial y entreg√≥ el poder a su sucesor, el Gral. Isa√≠as Medina Angarita, ganador de las elecciones de 1941. Entreg√≥ tal como recibi√≥, un pa√≠s sin deuda externa y una industria petrolera en expansi√≥n y en pleno crecimiento.

El Gral. L√≥pez Contreras se despoj√≥ de las prendas militares cuando ascendi√≥ a Comandante en Jefe de las FFAA como Presidente de la Rep√ļblica y en adelante solo visti√≥ de civil.


¬ŅCu√°l es el sentido de cambiar nombres de municipios, calles, plazas y ciudades como Ciudad Ojeda, con casi 83 a√Īos de fundada, o el municipio P√°ez que aparece por primera vez con la denominaci√≥n de Distrito P√°ez en 1880 en sustituci√≥n del Territorio Federal Guajira? ¬ŅNo ser√≠a mejor fundar nuevas ciudades, modernas y bien dotadas, con calles limpias, arborizadas e iluminadas y les pongan por ep√≥nimo sus personajes favoritos? Ciudades que nazcan y crezcan como Ciudad Ojeda y no sean abortadas en su periodo de gestaci√≥n, como la frustrada ciudad comunal de El Diluvio, en el Estado Zulia.


Ser√≠a encomiable erigir una nueva ciudad con el nombre de Paraute, o Nigales. Una ciudad con todos los servicios, agua, electricidad, aseo urbano, cloacas, drenajes, tel√©fono, internet, con parques, amplias avenidas, escuelas y hospitales bien dotados y mercados con los insumos necesarios para el buen vivir. Una ciudad socialista, organizada en juntas comunales, comunas, donde impere la paz, la convivencia y la seguridad p√ļblica.
Una ciudad como tal comenz√≥ a construirse en El Diluvio, en tiempos de Hugo Ch√°vez. Fue un proyecto magnifico, sustentado sobre premisas factibles, donde se hicieron cuantiosas inversiones econ√≥micas. Muchas familias se mudaron a sus nuevos hogares, en casas de platabanda, corredores y patios con corrales y suficiente tierra y agua para sembrar y criar animales. ¬ŅY qu√© paso?


El socialismo es pura utop√≠a. No existe la ciudad proyectada, as√≠ como no existe el segundo puente sobre el lago con v√≠as f√©rreas, subterr√°neos, parques y sitios de esparcimiento como fue anunciado. No existe el ultra moderno mercado de los Buchones en sustituci√≥n de Las Pulgas, ni la¬†mega¬†obra ‚ÄúCiudad¬†Educativa¬†el Marite‚ÄĚ, que tendr√≠a 220 aulas desde preescolar hasta Escuela T√©cnica y atender√≠a 5600 alumnos; ni arranc√≥ la pulverizadora en Machiques que procesar√≠a m√°s de un mill√≥n de litros de leche diarios, ni el Parque E√≥lico en La Guajira, ni ninguna obra monumental proyectada para el Zulia en tiempos de bonanza. Solo obras inconclusas o puestas en funcionamiento y luego abandonadas y destruidas, como la Circunvalaci√≥n 3 en Maracaibo, que ahora da l√°stima y pena.

Esas megas obras anunciadas con bombos y platillos en Cadena Nacional, algunas no se iniciaron y otras no llegaron al 25% de realizaci√≥n. Se paralizaron cuando no exist√≠a ‚Äúguerra econ√≥mica‚ÄĚ ni bloqueo imperial¬†en Venezuela.


En el Zulia solo se ve destrucci√≥n y abandono en todas partes. Abandonados est√°n sus centros hospitalarios, otrora, orgullos del sistema de salud venezolano. Cunde la desolaci√≥n en sus anteriormente concurridas universidades, hay orfandad y excesiva politizaci√≥n en las escuelas y liceos p√ļblicos; abandono de instalaciones deportivas, y una hiperinflaci√≥n que a la a par de la escasez de agua, electricidad, combustibles e insumos vitales, devora la vida de los zulianos. Cambiar los nombres no es m√°s que una actitud politiquera, sin asidero, que solo refleja la vocaci√≥n adulante de quienes desean ser tomados en cuenta por los amos del poder. Estos hechos resucitan malignos sentimientos que nos han llevado a matarnos unos con otros, desde la creaci√≥n de la Rep√ļblica de 1830.


Esa manía de exhumar los odios del pasado, como si no existiesen suficientes en el presente, parece una competencia entre las autoridades que la promueven. Lejos de corregir un error histórico, se propicia la confusión y se alientan odios ancestrales. Los discursos de muchos mandatarios en la actualidad están llenos de mentiras y resentimientos que avivan el espíritu de confrontación, mientras quienes saquean al país, en el bajo perfil, disfrutan felices sus increíbles riquezas.


Hay tantos hechos infames que pueden endilgarse a los conquistadores espa√Īoles, como a los h√©roes de la independencia de Venezuela. No todo lo acaecido en tiempos de la conquista fue¬†absolutamente¬†malo. Ni todo lo realizado por los h√©roes de la independencia fue¬†absolutamente¬†bueno. Las acciones de los libertadores, no siempre estuvieron exentas de hechos aborrecibles, crueldades y violaciones. La guerra de independencia se inspir√≥ en la Ley de Conquista (Domingo Monteverde, 1812) y en el manifiesto de Guerra a Muerte (Sim√≥n Bol√≠var, 1813). Fue una guerra de exterminio de parte y parte.


En 1492 el territorio hoy llamado Am√©rica, entr√≥ al torbellino de la historia universal. Fue un hecho inevitable. M√°s tarde o m√°s temprano, naves transatl√°nticas o transoce√°nicas, llegar√≠an a sus playas para comenzar una nueva historia de violencia. Hasta esa fecha, Europa hab√≠a transitado m√°s de 2 mil a√Īos de civilizaci√≥n, entre guerras que sellaron el dominio de pueblos superiores en avances tecnol√≥gicos, sobre otros menos avanzados. La ley del m√°s fuerte.


La historia de la civilizaci√≥n ha sido una continua sucesi√≥n de guerras, muertes, destrucci√≥n, enfrentamientos entre hombres, tribus, pueblos, Estados, naciones, civilizaciones. La historia de la humanidad no ha estado libre de guerras ni un solo minuto desde la aparici√≥n del Homo Sapiens. La Am√©rica precolombina tambi√©n se ba√Ī√≥ en sangre. Nuestra naci√≥n, antes y despu√©s de llamarse Venezuela, no escap√≥ a esa l√≠nea de conducta. Las comunidades pac√≠ficas fueron atacadas por pueblos belicosos, siendo exterminadas, esclavizadas y desplazadas.


Las conquistas al territorio hoy venezolano por el Reino de Castilla, llevaron implícitas también, al margen de lo execrable, hechos que condujeron al patriotismo y la autonomía de quienes fueron luego los venezolanos. Uno de ellos fue la fundación de cabildos. Los cabildos propiciaron el sentido de pertenencia, las primeras formas de nacionalidad. Y tanto los líderes fundadores como los libertadores de Venezuela, fueron descendientes de aquellos conquistadores que fundaron ciudades e instituciones autónomas.


Con esta nueva honda de cambiar nombres, no se perjudica ni un √°pice, la memoria de quien quiera que haya sido Alonso de Ojeda, ni se revindica nada. Espa√Īa no devolver√° los tesoros extra√≠dos de Venezuela durante la conquista y la colonizaci√≥n. Ni los gringos e ingleses, resarcir√°n al Estado venezolano el petr√≥leo comprado a precio de gallina flaca. Y los nuevos ‚Äúconquistadores‚ÄĚ, los mafiosos que desfalcaron a PVDSA, que en asaltos y pillaje se equiparan con los peores filibusteros ingleses de los siglos XVI y XVII, jam√°s devolver√°n el dinero robado. La conquista, el colonialismo, el neocolonialismo y la actual destrucci√≥n de venezuela, se inscriben en lo que se denomina continuo hist√≥rico.
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