La hija del general Raúl Isaías Baduel, fallecido en El Helicoide, en octubre de 2021, habla de la lucha de su familia para que la muerte del exministro de la Defensa no sea en vano. “Es un compromiso moral”, sostiene. Su hermano suma 5 años y 11 meses en el mismo recinto que su progenitor y lucha para que no tenga un destino similar.
Valentía, compromiso, legado, responsabilidad. Cada una de estas palabras y sus significados encuentran en Andreína Baduel, hija del general Raúl Isaías Baduel, exministro de Defensa y directora de la Organización No Gubernamental (ONG) Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve), un escudo humano poderoso.
En conversación con Versión Final, la activista de derechos humanos ofreció un balance demoledor sobre la persecución política en el país y las terribles condiciones que padecen quienes buscan la libertad de Venezuela.
El caso de Josnars Adolfo Baduel muestra una de las caras más crueles de la persecución política en Venezuela, marcada por el trauma de haber sido testigo directo del declive y fallecimiento de su padre. Tras ser detenido en mayo de 2020, Josnars compartió cautiverio en el centro de reclusión conocido como «La Tumba» con el general Raúl Isaías Baduel, brindándole cuidados elementales en medio de un aislamiento extremo y la falta de asistencia médica adecuada.
Según su hermana, haber presenciado la agonía y muerte de su progenitor bajo custodia estatal en octubre de 2021 no solo dejó una huella psicológica imborrable en él, sino que transformó su permanencia en prisión en un símbolo de resistencia familiar. Hoy, desde las celdas de El Rodeo I, su voz se alza para denunciar que el Estado pretende repetir con él la misma sentencia de abandono y tortura que terminó con la vida del General.
El patrón de la «Desaparición Silenciosa»
Durante la conversación, Baduel analizó los casos de figuras como Alcedo Mora, Hugo Marino y Víctor Ugas, señalando que existe un modus operandi inalterable por parte del Estado. Este patrón incluye la incomunicación total, la desaparición forzada temporal y la imposición de defensa pública para dejar al detenido sin protección legal real.
“Aunque el Estado habla de una ‘otra tónica’ tras los anuncios de principios de año, han pasado 100 días y el patrón no ha cambiado. El silencio se traduce en más impunidad y olvido”, afirmó. Baduel destacó que su comité registra actualmente una cifra alarmante que supera los 700 presos políticos, subrayando que las recientes excarcelaciones son insuficientes y no representan a la gran mayoría de los ciudadanos privados de libertad por motivos ideológicos.
Baduel desestimó tajantemente las promesas de «paz y reconciliación» emanadas desde el Poder Ejecutivo, asegurando que, al remitirse a los hechos, lo que hoy impera es la violencia institucional, el silencio y, más recientemente, amenazas directas contra quienes denuncian.
La situación en El Rodeo I: «Están acabando con su vida»
Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue la denuncia sobre su hermano, Josnars Adolfo Baduel. Tras la última visita permitida el 4 de abril, la familia ha enfrentado una negativa sistemática de acceso desde el pasado sábado 12. Andreína relató un impactante episodio ocurrido en las cercanías del penal: tras subir a una zona elevada para intentar obtener información, logró escuchar los gritos de su hermano.
“Supe que era él cuando gritó: ‘Intentaron asesinarme como lo hicieron con mi papá, el general Raúl Isaías Baduel’”, narró conmovida.
De acuerdo con Andreína, Josnars denunció a viva voz que no ha recibido atención médica para un estado de salud precario, el cual ha sido generado por las mismas torturas sufridas bajo custodia. La activista denunció que el Estado utiliza videos y denuncias de los familiares para amenazarlos con procesos judiciales si no cesan su labor de visibilización.
Un compromiso moral por la memoria histórica
A 6 meses de cumplirse cinco años de la muerte de su padre en prisión, Andreína explicó que la tragedia familiar se ha transformado en un motor para buscar justicia universal.
Mi familia ha decidido sacar lo mejor de este proceso para que la muerte de mi papá no sea en vano. Es un compromiso moral para que haya memoria histórica y el mundo sepa que esto no puede repetirse”, enfatizó.
Finalmente, hizo un llamado a las familias que guardan silencio por temor. Aseguró que la situación no es peor precisamente gracias a quienes han decidido alzar la voz. “Mi invitación es a que sepan que juntos somos invencibles. Debemos redoblar esfuerzos para desmontar la narrativa que impone el régimen”, concluyó, reafirmando que su labor continuará hasta que se logre la libertad de los cientos de venezolanos que permanecen en condiciones de vulnerabilidad extrema.
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