Noticias Col
domingo, 03 de mayo del 2026
Noticias Col

Trump aprieta el puño y saca de la cama a Raúl Castro

El líder comunista, de 94 años, reapareció -co singos de delgadez y un poco demacrado -en una protesta frente a la embajada estadounidense en La Habana. Yunior García Aguilera, analista, resalta la importancia del fundador de la revolución, y sostiene, que tras su muerte, el escenario es inmejorable para la recuperación de la democracia. “Si la presión social y la presión externa continúan, difícilmente alguien pueda mostrar todas las credenciales para autoproclamarse como heredero legítimo del poder dictatorial. Y ese momento, inevitablemente, se acerca a velocidad máxima”, señala.

En un acto público cargado de ironía, el presidente Donald Trump aludió a la posibilidad de que Estados Unidos tome el control de Cuba en un futuro muy cercano. Dirigiéndose a un asistente de origen cubano, el mandatario afirmó: “Él es originario de un lugar llamado Cuba, que tomaremos casi de inmediato”, comentario que fue recibido entre risas por los presentes.

Trump vinculó esta hipotética acción con la actual política exterior en Oriente Próximo, señalando que prefiere “terminar el trabajo” con Irán antes de iniciar otra operación. En tono distendido, describió un escenario donde el USS Abraham Lincoln se detendría a escasos metros de la costa cubana para forzar una rendición inmediata de las autoridades de la isla.

Con unos 330 metros de eslora, una capacidad para 80 aeronaves y propulsión nuclear, el USS Abraham Lincoln es uno de los portaaviones más emblemáticos de la Armada de los Estados Unidos y viaja de regreso desde el Golfo Pérsico donde fue fundamental en la protección de buques petroleros que transitaban por el Estrecho de Ormuz.

imagen

Más allá del tono jocoso de sus declaraciones, la administración de Donald Trump formalizó este viernes una nueva orden ejecutiva destinada a asfixiar financieramente al Gobierno cubano. Las medidas refuerzan las sanciones contra entidades y redes que mantengan vínculos con el régimen o con actores que ya han sido sancionados previamente por Washington.

La Casa Blanca justificó esta ofensiva bajo diversos argumentos de seguridad nacional. En primer lugar, se acusa a La Habana de representar una amenaza directa para Estados Unidos debido a sus nexos con países considerados hostiles. Asimismo, Washington apunta a las alianzas estratégicas y la relación de Cuba con Irán y el grupo libanés Hezbollah. Finalmente, se señala a la isla como una base operativa para actividades de inteligencia extranjera y un foco de inestabilidad regional.

Reacción de Cuba: con Castro al frente

La reacción del Gobierno cubano no se hizo esperar. El canciller Bruno Rodríguez calificó las nuevas sanciones de “coercitivas” e “ilegales”, asegurando que la presión de Washington no logrará su objetivo disuasorio. “No van a amedrentarnos”, sentenció el ministro de Exteriores, rechazando tajantemente lo que calificó como una nueva ofensiva de la administración Trump en este 2026.

Antes de las declaraciones de Trump, pero en respuesta la nueva orden ejecutiva destinada a asfixiar financieramente a la dictadura, el régimen comunista cubano convocó una gran manifestación en “defensa de la patria” frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana, como una la forma de celebrar el Primero de Mayo, día del trabajador internacional, con todas las fuerzas vivas convocadas.

La movilización provocó la reaparición pública de Raúl Castro, de 94 años, hermano de Fidel. Medios internacionales destacaron su condición física: mucho más delgado y con el rostro ligeramente demacrado.

Castro, exmáximo dirigente de Cuba hasta que renunció en 2018, estuvo presente en la Tribuna Antiimperialista José Martí, situada frente a la Embajada de EE.UU., donde le entregaron dos libros que, según las autoridades del país caribeño, contenían más de 6,2 millones de rubricas recogidas en la iniciativa gubernamental “Mi firma por la Patria”.

El predecesor de Miguel Díaz-Canel no aparecía públicamente desde el recibimiento de los restos de los 32 militares cubanos que murieron en los ataques estadounidenses en Caracas y la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Escenarios para la transición

La administración Trump estaría explorando múltiples escenarios para una transición de liderazgo en Cuba, pero aún no se compromete a desmantelar completamente el gobierno, informa Politico.

Fuentes sostienen que Washington está discutiendo opciones en las que algunas figuras de liderazgo cubano den un paso al lado, no necesariamente a través de un cambio de régimen completo, sino mediante la remoción selectiva de individuos clave.

Opciones más duras, incluyendo la fuerza militar, permanecen sobre la mesa, aunque la presión diplomática es actualmente el enfoque preferido. Esto señala que la administración está resistiendo la presión de la diáspora cubana para resolver la «cuestión cubana» por la fuerza.

Yunior García Aguilera, activista cubano, aseguró en un artículo sobre el liderazgo real en Cuba que la dirección colectiva en Cuba es un mito.

El también actor y dramaturgo asegura que si bien es cierto que el poder en Cuba ya no está tan concentrado como antes, que el mando se ha fragmentado y que el país parece haber pasado del verticalismo absoluto a una especie de administración coral del desastre, por la mayor visibilidad de operadores, intermediarios y élites sectoriales que en tiempos de Fidel, no se deduce que el poder haya dejado de estar concentrado.

Se ha fragmentado la gestión, pero lo que no termina de fragmentarse es el mando. Y ese mando, todavía hoy, sigue remitiendo a un solo nombre y a su círculo íntimo, Raúl Castro”, señala.

De acuerdo con García Aguilera, el régimen cubano ya no funciona como en los años en que el “barbudo” monopolizaba el discurso y convertía cada problema de gobierno en una extensión de su voluntad personal, pues ese modelo, por razones biológicas e históricas, se agotó.

En su lugar, reconoce, apareció otra arquitectura, menos carismática y más burocrática. Pero opacidad no significa reparto del poder. “Que hoy tengan más presencia en la cosa pública los administradores del aparato, los tecnócratas confiables, los militares-empresarios, los guardianes y los comisarios ideológicos no quiere decir que todos pesen igual ni que decidan colegiadamente el rumbo estratégico del sistema”, destaca.

García Aguilera recuerda que los Castro tienen la manija del gobierno y que suelen contar con una figura cercana que sirve como interlocutor real y pone como ejemplo el deshielo con Barak Obama, en la que el actor clave fue Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl, ligado entonces al aparato de seguridad nacional, y ahora mismo, todas las miradas señalan a Raúl Guillermo, conocido como El Cangrejo. “Es decir, cuando Washington quiere saber con quién hablar para que una conversación no sea solo protocolo, termina tocando la órbita de la familia Castro y de sus enlaces de máxima confianza”.

Aunque el poder cubano ya no tiene la forma simple del mando unipersonal de otras décadas, el escritor cubano ve debilidades en torno del sistema. Cuenta que, cuando murió Fidel Castro todo el mundo tenía claro quién era su heredero. Ahora –señala- nacieron nuevas concentraciones, varios grupos que administran parcelas del sistema, mientras un núcleo reducido conserva la capacidad de ordenar lo esencial.

La gran pregunta es qué pasará cuando Raúl Castro desaparezca físicamente”. Y remata: “Nadie tiene certeza de que Donald Trump acabará de manera drástica con el castrismo. Pero aún sobreviviendo a sus amenazas, el régimen no parece capaz de sostenerse indefinidamente. Si la presión social y la presión externa continúan, difícilmente alguien pueda mostrar todas las credenciales para autoproclamarse como heredero legítimo del poder dictatorial. Y ese momento, inevitablemente, se acerca a velocidad máxima”.

diarioversionfinal

Recuerda seguirnos en nuestra NUEVA CUENTA INSTAGRAM TIKTOK Y WHATSAPP



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *