El béisbol, en su infinita justicia, suele reservar los momentos de gloria para aquellos que entienden que el éxito es una carrera de resistencia, no de velocidad. Este lunes, bajo la atmósfera de Coors Field, Miguel Rojas escribió su nombre en el libro de oro del deporte venezolano al conectar el hit número 1.000 de su carrera en las Grandes Ligas. Lo hizo con el uniforme de los Dodgers, el equipo que le abrió las puertas en 2014 y que hoy lo ve consagrarse como una leyenda activa.
La hazaña fue una exhibición de su repertorio completo. En el segundo capítulo, Rojas castigó un envío de los Rockies con un jonrón solitario que puso a vibrar el dugout angelino. Poco después, un imparable seco al jardín central completó la cifra mágica. Con este batazo, el oriundo de Los Teques se convierte en el venezolano número 43 en alcanzar los cuatro dígitos en el departamento de hits y el sexto pelotero activo de su país en lograrlo.
El legado de un ganador
A sus 37 años, Rojas no solo es valorado por su promedio vitalicio de .261 o sus 57 cuadrangulares; su verdadera magnitud reside en los intangibles. Con dos anillos de Serie Mundial, su estatus de «héroe de octubre» quedó sellado tras aquel jonrón decisivo en el Juego 7 de la final contra Toronto. Su carrera es un relato de dos ciudades: ocho temporadas brillantes en los Marlins de Miami, donde acumuló 707 indiscutibles, y su regreso triunfal a Los Ángeles, donde ha ganado dos veces el premio Roy Campanella, galardón que otorgan los propios jugadores al líder del equipo.
El adiós de un referente
Este logro llega con un sabor agridulce, pues Rojas anunció su retiro al finalizar esta campaña 2026. Se marcha un campocorto de guante exquisito y un mentor que personifica la ética de trabajo. Miguel Rojas se despide del «Show» no solo con 1.000 hits en sus registros, sino con el respeto absoluto de una industria que siempre vio en él a un capitán sin necesidad de parche. ¡Honor a quien honor merece!
NAM
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