Tras definirse como una heredera del cambio iniciado por su predecesor, Rodrigo Chaves, la presidenta abogó por modernizar las instituciones sin destruir lo que funciona, y por fortalecer la democracia «haciéndola más ágil, más transparente, más efectiva»
La nueva presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, inició este viernes su mandato con la promesa de tomar decisiones difíciles para reformar la institucionalidad y combatir el crimen con mano dura.
La reforma que necesitamos es profunda y la vamos a impulsar, sin miedos, sin vacilaciones, con resolución», afirmó la flamante mandataria en su primer mensaje a la nación tras ser juramentada como jefa de Estado para el período 2026-2030.
La politóloga de 39 años reiteró su apuesta por una «Tercera República» que redefina el pacto social e institucional del país, y que ha sido cuestionada por quienes la interpretan como un intento de concentrar poder al amparo de un estilo «refundacional».
Sin embargo, en su discurso Fernández recalcó que nunca atentaría contra la división de poderes, pero advirtió que nadie estará exento de rendir cuentas.
Tras definirse como una heredera del cambio iniciado por su predecesor, Rodrigo Chaves, la presidenta abogó por modernizar las instituciones sin destruir lo que funciona, y por fortalecer la democracia «haciéndola más ágil, más transparente, más efectiva».
En tal sentido, cuestionó la existencia de más de 300 instituciones públicas que, en su opinión, «perdieron el norte», y advirtió que pondrá su empeño en «recortar el vergonzoso rezago de 30 años en infraestructura pública».
Eso implica recuperar la confianza en la justicia: Costa Rica no puede normalizar la vergüenza de ver a sus instituciones penetradas por el crimen, no podemos aceptar que el narcotráfico encuentre grietas en nuestro sistema», dijo.
Adelantó que «muy pronto» inaugurará una mega-cárcel, inspirada quizás en la construida por el presidente Nayib Bukele en El Salvador, así como «uno de los más modernos centros de vigilancia policial».
No me temblará el pulso para enfrentar al crimen organizado», enfatizó Fernández, quien lanzó varios dardos al aparato judicial y llamó a los «jueces honestos» a acompañarla en su mano dura contra la criminalidad.
Ganadora en primera vuelta de las elecciones de febrero último, Fernández asumió este viernes como quincuagésima presidente de Costa Rica y segunda mujer en ocupar la jefatura del Estado tico, tras Laura Chinchilla (2010-2014).
Su plan de Gobierno incluye reducir la burocracia estatal, una mejor coordinación entre poderes, dar mayor capacidad de gestión al Ejecutivo, y acabar con lo que llama vicios de las administraciones anteriores (bipartidismo tradicional, demagogia y lentitud institucional).
Apuesta, además, por políticas de seguridad más enérgicas, endurecimiento de penas, la construcción de la referida mega-cárcel con capacidad para 5.000 reos en en San Rafael de Alajuela, que se llamará Centro de Alta Contención del Crimen Organizado (Cacco).
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