El zumbido del aire acondicionado se apagó de golpe, marcando el inicio de una tarde de zozobra que los habitantes de Maracaibo conocen muy bien. Hoy, 24 de junio, una cadena de cuatro severos bajones eléctricos consecutivos sacudió a la capital zuliana y a varios lugares del país, desatando el pánico generalizado entre la población.
Ante el temor inminente de perder sus pertenencias, los usuarios corrieron a desconectar absolutamente todo de los tomacorrientes por pura precaución.
Esta crisis, que viene golpeando gravemente a la región desde el año 2017, ha dañado cientos de electrodomésticos en los hogares zulianos. Para las familias, la situación es dramática porque actualmente la gente no tiene cómo reponer estos equipos tan costosos.
La frustración es doble, ya que hasta hace poco, la crisis eléctrica se había estabilizado y las personas, con un enorme sacrificio económico, lograron reponer lo que se les había dañado. Ahora, la realidad golpea con fuerza al volver exactamente al mismo problema del pasado.
En la parroquia Cecilio Acosta, la rutina de Emilia se transformó en una emergencia doméstica con el vaivén de la luz. Con determinación para proteger su patrimonio, mandó a desconectar todo en su casa de forma inmediata. Para sobrevivir a la agobiante jornada, Emilia decidió dejar encendido un solo ventilador, la única resistencia permitida para mitigar el sofocante y característico calor de Maracaibo. Al igual que ella, miles de ciudadanos pasaron el día vigilando los enchufes, atrapados otra vez en el mismo ciclo de incertidumbre.
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