La escultura, concebida desde los albores de la civilización como un lenguaje de permanencia y diálogo espacial, ha trascendido la contemplación estática para convertirse en un pilar fundamental del paisaje urbano y la memoria histórica. En Venezuela, la tridimensionalidad encontró en el siglo XX un laboratorio vanguardista impulsado por la abstracción y el cinetismo.
En el estado Zulia, este arte cobró una fuerza singular, arraigándose en plazas, avenidas y corredores comunitarios mediante el metal, el bronce y la materia viva. La región se consolidó como un crisol de talentos donde creadores locales y foráneos adoptados por el gentilicio transformaron el espacio público en un museo a cielo abierto.
Diez miradas a la escultura zuliana y su legado urbano
Este rico patrimonio plástico se sostiene sobre la trayectoria, rigor y obra de diez creadores indispensables:

Lía Bermúdez (1930–2021)
Nacida en Caracas pero radicada en Maracaibo desde 1947, se convirtió en el gran faro de la gestión cultural y la abstracción geométrica en el occidente del país. Formada en la Escuela de Artes Plásticas Julio Árraga —donde fue alumna de Jesús Soto—, inmortalizó el uso del hierro policromado y el acero. Entre sus hitos públicos destacan el imponente Relieve en hierro de la fachada de la subsede del Banco Central de Venezuela en Maracaibo (1976) y la estructura Castalia, ubicada en los espacios del Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez (CAMLB), institución que consolidó su legado como promotora cultural insigne.

Víctor Valera (1927–2013)
Nacido en Maracaibo, fue un referente absoluto en la integración de las artes a la arquitectura moderna. Tras formarse en los talleres de maestros internacionales en París junto a figuras como Victor Vasarely y Fernand Léger, integró sus formas espaciales al proyecto de la Ciudad Universitaria de Caracas (Patrimonio de la Humanidad). Su dominio del acero calibrado y policromado se plasma en piezas de proyección universal como su célebre Ángel Rojo, en exhibición permanente en los espacios abiertos del Parque Generalísimo Francisco de Miranda en Caracas, además de sus notables aportes plásticos en la región zuliana.

Josué Benjamín (2008)
Fenómeno contemporáneo del modelado y la escultura monumental en el país. Tras trascender fronteras internacionales con su maestría hiperrealista, ha evolucionado hacia la creación de piezas de gran formato en resina y bronce. Su talento humanitario reciente se consolidó con la elaboración de una escultura monumental de tres metros de altura dedicada a Lionel Messi, ideada para transformar el pulso del arte en ayuda social directa y apoyo a comunidades vulnerables, demostrando la vigencia de la nueva era plástica nacional.

Leonel Muñoz
Consagrado escultor de la estatuaria pública y la iconografía cívico-religiosa, trabaja con maestría el bronce, el cemento armado y las resinas. Su obra ha trascendido las fronteras regionales con piezas de impacto monumental como la imponente Victoria de diez metros de altura, erigida como pórtico de entrada en la planta de gas de PDVSA en Anaco, estado Anzoátegui. A la par, ha inmortalizado la fe y la identidad zuliana a través de emblemáticos monumentos dedicados a la Virgen de Chiquinquirá y próceres de la patria.

Pedro Piña
Bautizado con justicia como «El último geométrico», es un referente indiscutible del acero cinético y la geometría aplicada al espacio urbano marabino. Su maestría técnica destaca en el entrelazado de estructuras tubulares de acero que dialogan de forma armónica con la arquitectura moderna. Su huella tridimensional es visible en obras emblemáticas como las tramas espaciales dispuestas en los espacios del Hotel Kristoff y en fachadas corporativas del corredor financiero de la avenida 5 de Julio en Maracaibo.

Marlon Herrera
Artista contemporáneo abocado a la investigación con materiales industriales, la materia pesada y los ensamblajes metálicos. Su propuesta establece un constante diálogo contestatario entre el concepto, el entorno y la arquitectura urbana. Dentro de su producción destaca su recordado efigie tridimensional de Alí Primera, emplazada en la plaza homónima frente a la Secretaría de Cultura del estado Zulia, consolidando el arte como trinchera de la memoria popular.

Lucidio González
Artífice fundamental de la plástica y la memoria obrera en la Costa Oriental del Lago. Su obra rinde tributo constante al pulso del trabajador y a las gestas históricas de la región. Su creación más icónica es el monumental Monumento al Trabajador Petrolero en Cabimas (1995), una imponente obra de cinco metros de altura que inmortaliza a los obreros operando una válvula petrolera, convirtiéndose en un tómpoco indiscutible de la identidad industrial zuliana.

José Manuel Tineo Zamora
Escultor e investigador formado en la rigurosidad de la plástica académica. Su labor se ha enfocado en el estudio anatómico, el retrato institucional y el rescate de la memoria histórica venezolana. Su destreza técnica se evidencia en su amplia serie de bustos patrios y educativos fundidos en bronce y cemento, presentes en planteles y plazas institucionales, destacando por un naturalismo formal que le ha valido reconocimiento en salones y certámenes de rigor estético.

Gregorio Boscán (1957)
Arquitecto, artista plástico y destacado museólogo marabino egresado de la Escuela Julio Árraga y de la Universidad Rafael Urdaneta (URU). Su obra explora la abstracción orgánica y la reinterpretación de los elementos naturales de la cuenca lacustre, empleando madera tratada, hierro y piedra. Entre sus grandes logros se encuentra haber obtenido el premio principal del prestigioso Salón Arturo Michelena (2008) con su emblemática performance e instalación El Lago de Maracaibo, además de integrar su visión tridimensional con monumentales estructuras en espacios académicos de la región.

Yhorby Ventura
Escultor de la escena contemporánea que ha llevado el arte directamente a la transformación del tejido comunitario mediante el uso creativo de materiales reciclados. Tras cautivar a la ciudad con El Transformer, una popular escultura monumental a escala humana elaborada con piezas metálicas reutilizadas, el artista ha proyectado su obra hacia corredores viales populares como Los Postes Negros, develando piezas de profundo arraigo social como La niña Fabiana, demostrando que la plástica zuliana también late en el pulso de la calle.
El latido universal del arte zuliano
El recorrido por esta plástica tridimensional nos recuerda que el Zulia es, por antonomasia, una tierra de desborde creador donde el metal, el fuego y la materia cobran alma propia. La escultura en nuestra región no ha sido un adorno efímero, sino el anclaje cívico de quienes somos, un testimonio perenne labrado con sudor, ingenio y una altísima exigencia técnica.
Valorar nuestro legado escultórico es un acto imperativo de soberanía cultural. Lo nuestro es lo mejor porque nuestros artistas no solo han transformado el paisaje urbano local en un museo vivo, sino que han trascendido fronteras, llevando la calidad inigualable del ingenio zuliano y venezolano a dar la vuelta al mundo. Cuidar estas obras, comprender su génesis y aplaudir a sus creadores es garantizar que el latido de nuestra identidad jamás se apague en el tiempo.
noticialdia
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