El verdadero calvario de Maracaibo ya no ocurre solo al caer la tarde; empieza cuando el cuerpo pide tregua. Al tradicional y pesado racionamiento de 6:00 pm a 10:00 pm se le ha sumado una emboscada nocturna que destruye cualquier posibilidad de descanso: un nuevo bloque de apagones de madrugada que arranca a las 9:00 o 10:00 de la noche y se extiende inclemente hasta las 3:00 de la mañana. Son cinco horas sin ventilación, bajo el calor asfixiante del Zulia, que obligan a miles de ciudadanos a una vigilia forzada justo cuando deberían estar recuperando fuerzas para el día siguiente.
Esta doble tanda de cortes ha quebrado por completo la salud física y mental de la población. Ya no se trata de sobrevivir a un apagón mientras se cena; se trata de pasar la noche en vela para luego incorporarse a la rutina laboral en condiciones deplorables.
Tina, habitante de la parroquia Manuel Dagnino, vive en carne propia este suplicio que califica como un desgaste absoluto. «La quitan de diez de la noche a tres de la mañana y es imposible dormir. Al día siguiente tienes que levantarte temprano, ir a trabajar arrastrando el cuerpo y de mal humor. Vas en malas condiciones porque no pegaste un ojo en toda la noche», relata con la voz quebrada por la fatiga. Para ella, la falta de sueño se ha transformado en una tortura psicológica diaria.
A unos kilómetros de distancia, en la parroquia Cecilio Acosta, Manuel coincide en que el agotamiento emocional y físico ya llegó al límite. Aunque los cortes a veces dan un respiro interdiario, el patrón es diario y destructivo. La acumulación de noches sin dormir ha generado una epidemia de cansancio generalizado en las calles de la capital zuliana.
La nostalgia de un racionamiento predecible
En Maracaibo la crisis eléctrica es un problema de vieja data, pero los vecinos tienen memoria y trazan una línea clara con el pasado reciente. Recuerdan que en los años 2021, 2022, 2023 y 2024, bajo otras administraciones de la corporación eléctrica estatal, la situación no era tan encarnizada.
«Antes la luz se iba cada ocho días», recuerda Manuel. Dentro de la gravedad de la crisis, aquel esquema era más flexible y permitía a la gente organizarse. Lo que se vive ahora es un ataque directo a las horas más sagradas del ser humano: las del sueño.
Niños en vela: el drama escolar del amanecer
El impacto más doloroso de este insomnio impuesto se nota al amanecer. Los niños de Maracaibo se han convertido en las víctimas más vulnerables de este colapso silencioso.
Despertarse a las seis de la mañana para cumplir con las obligaciones escolares tras haber pasado la noche espantando zancudos y sudando es una batalla diaria en los hogares. Los llantos por cansancio crónico, la irritabilidad y la falta de atención en los colegios son el resultado directo de unas madrugadas desmanteladas por la falta de energía. Los zulianos ya no solo piden que reparen el sistema; exigen, desesperadamente, recuperar el derecho a dormir.
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