El problema ha tocado fondo. En centros hospitalarios como el Hospital Universitario de Maracaibo y el General del Sur, las unidades de traumatología se encuentran severamente desbordadas por pacientes motorizados
El comportamiento anárquico de motorizados en Maracaibo ha desencadenado una crisis de seguridad vial y salud pública sin precedente y mientras las autoridades han reforzado operativos de retención temporal y multas estrictas para frenar el exceso de velocidad y la conducción temeraria, hasta el momento no ha servido y los motorizados andan de su cuenta ocasionando problemas graves.
Las imprudencias recurrentes—como exceso de velocidad, maniobras prohibidas, exceso de pasajeros y uso de escapes ruidosos—han colapsado los servicios de emergencia y traumatología en los hospitales. En corredores como La Limpia , la C1 la C2, Bella Vista, El Milagro, 5 ded Julio, Mara-Norte la proliferación de motos es impresionante, convertidas en pistas de carrera, circulando en contravía, ignorando los semáforos, subiendo las aceras y excediendo los límites de velocidad, generando un clima de caos que afecta gravemente a peatones y conductores de vehículos particulares.
Situación en punto crítico
Los hospitales venezolanos están experimentando un colapso en sus áreas de emergencia y quirófanos debido al aumento exponencial de ingresos por accidentes de tránsito en motocicleta. La alta tasa de siniestralidad obliga a los centros de salud a lidiar con una saturación constante de pacientes politraumatizados.
La situación a llegado a un punto crítico y en centros de salud de referencia, como el Hospital Universitario de Maracaibo (HUM) y el Hospital General del Sur, las emergencias y unidades de traumatología se han visto severamente saturadas por la alta incidencia de accidentes viales.
El desbordamiento de las emergencias obliga al personal a priorizar los casos de trauma grave, extendiendo los tiempos de espera para cirugías electivas o pacientes con condiciones distintas a los accidentes, de acuerdo a lo expresado por traumatólogos en emergencia de hospitales de Maracaibo.
El tormento de las motos
En las calles de Maracaibo, el rugido de las motocicletas modificadas divide opiniones. Mientras que para muchos motorizados el uso de accesorios es sinónimo de estilo y moda urbana, para los vecinos, pacientes y transeúntes se ha convertido en un auténtico tormento cotidiano que rompe con la convivencia ciudadana.
El uso de escapes modificados y «detonaciones» ha alterado la paz ciudadana, provocando el rechazo colectivo y acciones de los cuerpos de seguridad.
Los «resonadores» o «bocas de sapo» poseen una cámara hueca que amplifica los sonidos bajos y roncos, haciendo que las unidades superen con facilidad los 80 decibelios. Por el otro, el popular «turbo silbato» o «la flauta» obstruye parcialmente el flujo de aire para generar un silbido agudo, punzante y mucho más chillón. Situaciones de est naturaleza están viviendo en muchas urbanizaciones de Maracaibo, como la San Rafael cerca de Niños Cantores donde el ruido de motorizados enloquece a los habitantes, sobretodo en la noche cuando no hay electricidad y salen motirizados a hacer de las suyas, sewgún han denunciado los habitantes en la intendencia policial.
A este escenario se suman las detonaciones intermitentes conocidas como «tiros» o «disparos», un efecto que alarma a la población y que los conductores provocan de forma manual, especialmente en motos de baja cilindrada. La maniobra consiste en usar el «corta-corriente» al acelerar, lo que permite que la gasolina no quemada pase directo al tubo de escape caliente y explote ruidosamente al contacto con el aire en plena vía pública.
Foto: Cortesía
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