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lunes, 19 de enero del 2026
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Ciudad Ojeda: Hacia una Visión de Futuro Por: Francisco kiko Chávez


Hoy conmemoramos un aniversario más de la fundación de Ciudad Ojeda. Concebida en 1937 como la primera ciudad planificada de Venezuela para albergar a los habitantes de Lagunillas de Agua, su historia ha caminado siempre de la mano de la industria petrolera. Sin embargo, para que el Ave Fénix de su escudo trascienda el símbolo y se convierta en una promesa tangible, la ciudad debe emprender una transformación urgente de su matriz económica.

Bajo esta premisa, el camino hacia la resiliencia comienza por reconocer una verdad inevitable: nuestro porvenir no puede depender exclusivamente de la renta petrolera. En este contexto, la diversificación económica sostenible surge como un imperativo estratégico y no simplemente como una alternativa.

Para materializar esta visión, la ciudad cuenta con un activo invaluable: su ubicación geográfica privilegiada, que la sitúa como el epicentro logístico natural de la cuenca del Lago de Maracaibo. El desafío actual reside en evolucionar; debemos dejar de ser únicamente un enclave de extracción para transformarnos en un nodo regional de servicios de mantenimiento avanzado y soluciones tecnológicas. Al fortalecer la infraestructura y profesionalizar la capacidad técnica, no solo serviremos a la industria energética tradicional, sino que nos consolidaremos como un centro de soporte integral para nuevos sectores industriales, convirtiendo la ventaja territorial en el motor de una economía robusta y autónoma.

Visualicemos un parque industrial moderno, donde la reparación y la manufactura ligera (repuestos, equipos especializados y ferretería) abastezcan a toda la región zuliana y más allá. Paralelamente, la infraestructura lacustre existente —muelles y astilleros— tiene el potencial de transformarse en un hub de servicios que atraiga contratistas internacionales y genere divisas, aprovechando la experticia local sin depender de la producción directa de crudo.

Mientras la ciudad mira hacia la industria, también debe girar hacia el Lago y la tierra que la rodea. El estado Zulia posee una vocación natural para el sector agropecuario y acuícola. Impulsar la camaronicultura y la pesca sostenible, creando cadenas de procesamiento y exportación, proporcionará una fuente de ingresos estable y «verde». Del mismo modo, la promoción de la agricultura periurbana puede garantizar la seguridad alimentaria y fomentar la producción de rubros tropicales con alto valor comercial.

Asimismo, nuestra posición como nodo de comunicaciones es ideal para potenciar el comercio y los servicios, atrayendo centros de distribución que fortalezcan el músculo comercial regional y generen empleos en el sector terciario.

Pero ninguna estrategia económica es viable sin inversión en desarrollo social y educación. El plan de futuro debe comenzar por la base: centros de formación técnica que especialicen a las nuevas generaciones en los oficios del mañana, como logística avanzada, energías alternativas y programación. Incentivar la innovación mediante incubadoras de negocios locales asegurará que los jóvenes sean creadores de empleo y no solo solicitantes.

Es hora, además, de recuperar la fachada del Lago. Un bulevar público que reemplace la barrera visual de los muelles privados honraría la memoria de los palafitos de Lagunillas de Agua, brindando un espacio recreativo vital. Revalorizar nuestra historia como la primera ciudad planificada de Venezuela permitirá crear rutas turísticas que inviten a propios y extraños a conocer nuestro origen y renacer.

En definitiva, el porvenir de Ciudad Ojeda ya no se encuentra en la profundidad de un pozo, sino en nuestra capacidad colectiva para innovar, educar y sanar nuestra conexión vital con el Lago de Maracaibo. El desafío es monumental, pero la meta lo trasciende: evolucionar hacia un epicentro logístico, un faro educativo y un referente cultural resiliente. Este es el momento de transformar la herencia de 1937 en una plataforma de vanguardia; porque una ciudad que aprende de su historia y diversifica su talento no solo sobrevive a los cambios, sino que lidera el camino hacia su propia prosperidad.

Cronista del Municipio Lagunillas

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