Uno de los legados más hermosos y trascendentes que puede dejar un artista va más allá de su obra, es la oportunidad de transmitir su visión del mundo, sensibilidad y valores de forma directa a las nuevas generaciones.
Los artistas poseen una forma única de percibir la belleza y las emociones. Ser padre y abuelo les permite sembrar esa semilla de creatividad, curiosidad y asombro en sus descendientes. Particularmente, la abuelidad ofrece la magia de disfrutar de la crianza desde una perspectiva más relajada, centrada exclusivamente en el afecto y el disfrute del presente.
Así lo vive el reconocido cantante de música popular Víctor Argenis Carruyo González, conocido a nivel nacional e internacional simplemente como Argenis Carruyo. Nacido en Maracaibo, estado Zulia, el 22 de agosto de 1953, se ha destacado por una potente voz que le ha valido el merecido apodo de «El Volcán de América». Sin embargo, hoy el tema que nos toca no está sobre la tarima, sino en el calor de su hogar.
A Carruyo, un hombre que ha dejado una huella imborrable en la escena musical, se le reconoce no solo por su inigualable trayectoria, sino también por ser un padre ejemplar. Dedicado por entero a su familia, celebra y apoya frecuentemente a sus hijos y nietos a través de sus plataformas públicas. A propósito de la celebración del Día del Padre, quisimos indagar en esta faceta íntima del artista.
Argenis y su esposa, Glenda Margarita Araujo de Carruyo, unieron sus vidas en matrimonio construyendo un hogar sólido. Juntos formaron una familia que ha sido su fuente constante de alegría. A lo largo de los años, la pareja ha trabajado en equipo para brindar a sus hijos un entorno lleno de amor, inculcándoles valores fundamentales y enseñándoles a enfrentar la vida con optimismo.
Hoy, esos frutos se multiplican con la llegada de los nietos, quienes crecen rodeados del constante cariño que el intérprete expresa públicamente en cada cumpleaños, logro profesional o reunión familiar.
En la vida de Carruyo, la dinastía musical y el núcleo familiar son un engranaje central que inspira a sus seguidores. Su devoción por su madre, su esposa, sus hijos y sus nietas es un motor que incluso se traslada a sus letras. «La familia es el tesoro más grande que Dios nos ha regalado», dice el artista en cada entrevista que ofrece.
Talento dedicado a las nietas
En sus actuaciones en vivo, es común que el «Volcán» suavice su rugido para dedicar temas a sus descendientes. Es muy recordada su interpretación de «Mi nieta consentida», tema con el que suele enviar emotivos mensajes, al igual que las menciones de cariño hacia la pequeña Carlota en pleno escenario.
A simple vista, se percibe que el artista posee un vínculo inquebrantable con los suyos, a quienes define sin titubeos como «la luz de sus ojos». De ellos habla a cada momento y para muchos es «otro» Argenis el que rie, juega y hace chistes con sus nietos en su rol de abuelo.
El legado de este artista trasciende las partituras. Cuando uno de su magnitud comparte la plataforma para celebrar los logros de sus hijos y nietos, no solo está ejerciendo la paternidad, está custodiando la identidad cultural de la región. La música en la casa de los Carruyo no es solo un trabajo, es el lenguaje con el que se dice ‘te amo’.
Foto: Cortesía
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