Según testigos, el niño no lloró ni entró en pánico. En cambio, cerró los ojos, juntó sus manos y comenzó a orar en silencio, esperando con paciencia a que el ascensor volviera a funcionar. Al ser rescatado, expresó que “no estaba solo, porque Dios estaba con él”. Un hecho conmovedor ocurrió recientemente en una residencia […]