En el corazón de Maracaibo, por sus avenidas céntricas y calles concurridas, se dibuja un paisaje humano en constante movimiento. La gente camina de prisa, casi corriendo, como si el tiempo fuera un lujo en su velocidad por llegar a destino. Esta celeridad se intensifica especialmente en las horas más implacables del día, al mediodía […]