«Los hijos de Ramón Valdés me contaron que él no necesitaba guión. Llegaba al camerino, tomaba el libreto y lo doblaba como si fuera una servilleta… Y luego hacía lo que quería. Pero no era una falta de respeto, era una muestra de su genio Roberto Gómez Bolaños era muy estricto con los textos, nadie […]