En la mañana de este domingo 25 de enero, la brisa salobre de Adícora acompañó un amanecer marcado por la tragedia. Jaker José Cumare Núñez, un carpintero de 46 años originario de Cabimas, encontró un final inesperado y desgarrador en un accidente ocurrido en la carretera local, cuando un gesto de camaradería y un cristal traicionero cambiaron su destino para siempre.

El incidente comenzó cuando Jaker, quien venía de compartir unos tragos, se encontraba a bordo de una trimoto perteneciente a una empresa del Estado. El conductor, reconocido en la zona por su oficio como artesano en el sector Las Gaviotas, aceptó darle «la cola» al carpintero, quien llevaba consigo una botella de licor resguardada bajo su camisa.
La fatalidad se presentó cuando el conductor hizo una parada técnica para orinar. En un arrebato impulsivo causado por el alcohol, Jaker, sin experiencia para manejar una trimoto, intentó tomar el control del vehículo. La combinación de su embriaguez y la inexperiencia resultó en un vuelco. En el impacto, la botella que llevaba sobre su abdomen se rompió, perforando su cuerpo con la precisión mortal de un cristal quebrado.
El conductor, desesperado, cargó al herido y lo trasladó a la Clínica Popular Doctor Alexander Friedrich en busca de ayuda. Lamentablemente, el daño era irreversible. Jaker sufrió un shock hipovolémico por las heridas en su abdomen, y su corazón dejó de latir poco antes del amanecer.
La noticia del trágico suceso rápidamente recorrió las calles de Adícora. Al enterarse de la muerte de Jaker, el conductor de la trimoto se presentó de manera voluntaria ante las autoridades y el puesto de tránsito de Tacuato para esclarecer los hechos, cerrando así el capítulo de un domingo que comenzó con un favor y terminó en luto.
Con información de Gerardo Morón Sánchez