En nuestro pais , la desconfianza no es solo un sentimiento sino que se transforma en una estructura social que ha comenzado ha desplazar o sustituir el valor de la palabra empeñada por la sospecha permanente del ciudadano en darle credibilidad. Esta erosion de la crencia en la palabra compartida de que los otros actuarán conforme a lo dicho— ha tenido consecuencias profundas en la política, la economía y la vida cotidiana del país.
Un estudio del psicólogo social Angel oropeza llega a considerar que un 89% de los venezolanos desconfia en la palabra, bien sea como discurso político, pasando por oportunidad de empleo o solución de algún problema cotidiano.
La pérdida de confianza en Venezuela tiene raíces históricas y estructurales. Aunque se ha intensificado en las últimas décadas, sus síntomas son visibles desde mucho antes:
Desgaste del bipartidismo Ya en los años 90, la ciudadanía manifestaba descontento y desconfianza hacia el liderazgo político tradicional, especialmente hacia el sistema bipartidista que había dominado la política durante décadas.
Corrupción e impunidad: Factores como la corrupción, la inseguridad y la falta de oportunidades económicas profundizaron esta falta de confianza.
Ruptura entre discurso y realidad: La expresión «nos dijeron una cosa e hicieron otra» resume la experiencia de muchos venezolanos frente a promesas políticas incumplidas.
Como señala un análisis reciente: «El problema con Venezuela no tiene que ver con la democracia, sino con un abuso de confianza. La pérdida de confianza es algo grave». La palabra se ha venido devaluando como nuestra moneda y es una realidad , ya no se cree en la gran mayoria de los que ofrecen recuperar el pais , sus instituciones, calidad de vida .
Uno de los fenómenos más preocupantes, es lo que algunos intelectuales han llamado la «devaluación de la palabra». En un país donde las palabras se han convertido en «muros que nos separan» en lugar de «puentes que nos unen», el lenguaje pierde su función social básica: crear acuerdos y confianza mutua.
Esta devaluación tiene manifestaciones concretas:
Palabras muertas: Se multiplican los discursos sin contenido, sin verdad, sin compromiso con la realidad.
Incapacidad de escucha: «En Venezuela sufrimos un muy largo déficit de escucha y de mirada», lo que impide el diálogo genuino.
Se convierte la mentira: Cuando «lo falso y lo verdadero son medios igualmente válidos para lograr los objetivos», se destruye la base misma de la convivencia.
La pérdida de confianza ha tenido efectos devastadores tales como se expresan
testimonio reciente: «Hemos perdido la fe, y eso puede resultar normal, pero lo que no es normal es perder la fe en el venezolano de a pie, el trabajador honesto… la migración es parte de un síntoma de esa enfermedad que es la desconfianza y que también puede llamarse desesperanza».
Recuperar la confianza en Venezuela es un desafío monumental, pero no imposible. Algunas reflexiones desde la sociedad civil plantean a Recuperar la confianza en uno mismo: «Recuperar la confianza es vital. Y recuperarla en el prójimo o en el líder, es recuperarla primero en nosotros mismos».
Restaurar el valor de la palabra: Necesitamos «una educación que le devuelva a la palabra su valor, que la haga carne y la haga vida».
Aprender a escucharnos: «Escuchar para comprender y así poder dialogar» es un primer paso hacia la reconstrucción del tejido social.
Reflexión final
La crisis de confianza en nuestro pais no es un problema técnico o institucional únicamente: es una crisis moral y existencial. Cuando la palabra pierde su valor, cuando el compromiso se vuelve sospechoso y cuando la promesa se asume como mentira por defecto, la sociedad entera se fractura.
Como lo explican investigadores , en este momento crítico de la historia venezolana debemos continuar insistiendo en su recuperación, que no sea mas que discursos , ofrecimientos y escritos que no guardan relación con la actuación de la persona. Como muy bien lo definió el escritor uruguayo Eduardo Galeano » Las palabras y los hechos rara vez se encuentran y si se encuentran no se saludan porque no se reconocen «
@figueroazabala.
Jose Gregorio Figueroa.
