El economista y analísta político, Luis Vicente León explica que la reciente apertura petrolera tras acuerdo con Estados Unidos genera mayores expectativas salariales en Venezuela, pero dejando claro que la solución al problema estructural sobre este tema está lejos aún.
«Las expectativas de mejora económica para 2026, impulsadas por la apertura petrolera, están generando algo completamente racional: mayores expectativas salariales en una población que viene de años de deterioro severo en su ingreso real».
A su juicio es evidente que más actividad económica y una reducción de la brecha cambiaria, si se normalizan los flujos de divisas y se mejora el esquema de subastas del Banco Central de Venezuela, «tendrán efectos positivos sobre los ingresos». «Pero eso, por sí solo, no alcanza para recuperar la capacidad de compra al nivel que la gente espera».
León apunta que «el verdadero rescate del salario exige una discusión más profunda».
«La estructura actual de la Ley del Trabajo, especialmente en lo relativo a la retroactividad de las prestaciones sociales, quedó desbordada tras la hiperinflación. En la práctica, ese esquema terminó bloqueando aumentos salariales estructurales, porque su impacto acumulado sobre los costos haría inviable tanto al sector privado como al propio Estado».
Para el especialista, hoy ese concepto de prestaciones acumuladas existe «más en el papel que en la realidad».
«Los trabajadores han visto pulverizarse sus beneficios y salarios, mientras las empresas y el propio gobierno evitan ajustes salariales formales para no comprometer su viabilidad. El resultado ha sido el contrario al buscado: menor salario real y menor protección efectiva».
Entre las soluciones que da el economista está la de dar una discusión nacional seria que permita rediseñar el marco laboral, proteger derechos de los trabajadores y, al mismo tiempo, hacer viable la re salarialización.
«Es un proceso complejo y políticamente sensible. No luce probable que se resuelva en el muy corto plazo. Por eso es previsible que veamos ese año aumentos vía bonos e ingresos complementarios, que ayudan, pero no constituyen todavía la solución estructural que el salario real necesita».
NAM/Noticiero Digital
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