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miércoles, 05 de agosto del 2026
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Geóloga aclaró que sismos en el oriente «no deben considerarse réplicas directas» del 24 de junio

La ingeniera geóloga Luiraima Salazar aseguró que la actividad sísmica registrada en los últimos días en distintas regiones de Venezuela no forma parte de una única secuencia nacional de réplicas, sino que responde a procesos ocurridos en distintos dominios tectónicos del país. En su más reciente Reporte Sísmico 28, la especialista señaló que únicamente parte de la microsismicidad observada en el centro-norte costero y el centro-occidente presenta características compatibles con reajustes posteriores a los terremotos del 24 de junio.

“La actividad se ha mantenido predominantemente en el intervalo de la microsismicidad y la sismicidad de baja magnitud. Sin embargo, su distribución muestra que no se trata de una única secuencia extendida a lo largo de todo el país, sino de eventos ocurridos en diferentes dominios tectónicos”, indicó Salazar al inicio del informe en su cuenta de X.

Uno de los puntos centrales del reporte aborda los sismos de magnitud 4.2 registrados en Irapa y de 3.4 en Güiria. Sobre estos eventos, la geóloga fue enfática al afirmar que, con la información disponible, “los sismos registrados en Irapa y Güiria no deben considerarse réplicas directas de los terremotos del 24 de junio de 2026“. Explicó que el extremo oriental del país posee una historia sísmica propia asociada al dominio tectónico El Pilar-Paria-Trinidad, donde interactúan múltiples sistemas de fallas y procesos geodinámicos distintos a los del centro y occidente venezolano.

No obstante, Salazar aclaró que aún no puede descartarse completamente una influencia indirecta del gran terremoto. Citando una comunicación con el profesor Carlos E. Reinoza, explicó que existe una hipótesis de trabajo basada en el fenómeno conocido como triggering o activación inducida, mediante el cual las ondas sísmicas de un gran evento pueden alterar temporalmente el estado de esfuerzos de fallas ubicadas a cientos de kilómetros de distancia y adelantar la ocurrencia de sismos que ya estaban próximos a producirse. Sin embargo, advirtió que esa posibilidad “aún requiere comprobación mediante relocalizaciones hipocentrales, mecanismos focales y modelos de transferencia de esfuerzos“.

En contraste, la especialista indicó que la concentración de microsismos registrada entre La Guaira, Naiguatá y Cabo Codera sí presenta una relación espacial mucho más evidente con la secuencia iniciada el 24 de junio. Según explicó, estos eventos de magnitudes entre 2.0 y 2.9 son compatibles con “réplicas tardías o reajustes post-sísmicos” dentro de los sistemas de fallas de San Sebastián, La Tortuga y otras estructuras secundarias del corredor centro-norte costero.

El informe también responde a una de las preguntas más frecuentes entre la población: por qué sismos de baja magnitud han sido claramente percibidos. Salazar explicó que la magnitud no equivale a la intensidad y recordó que varios de los eventos ocurrieron a profundidades muy someras, entre dos y diez kilómetros, y muy cerca de zonas pobladas. “Un sismo pequeño pero cercano y somero puede sentirse como un golpe corto, seco y repentino, aunque su energía total sea reducida”, precisa el documento. Asimismo, señala que la geología local, la topografía, las características de las edificaciones y el hecho de que varios ocurrieran durante la noche también favorecieron su percepción por parte de la población.

En el occidente venezolano, el reporte identifica actividad sísmica alrededor del bloque de Maracaibo, la Serranía de Perijá y La Guajira, aunque aclara que tampoco existen elementos suficientes para vincular esos movimientos con las réplicas del terremoto principal. Según la interpretación geológica, se trataría de la actividad habitual de una región sometida permanentemente a esfuerzos tectónicos propios.

Como conclusión, Salazar insistió en que la actividad registrada tras los terremotos del 24 de junio debe analizarse por regiones tectónicas y no como un único fenómeno nacional. “La actividad posterior al 24 de junio no corresponde a una única secuencia sísmica nacional, sino a la respuesta de varios dominios tectónicos activos”, sostiene el reporte. Asimismo, concluye que los sismos próximos a La Guaira son los que muestran la relación más clara con la secuencia post-sísmica, mientras que los eventos registrados en el occidente y el extremo oriental deben interpretarse principalmente dentro de la dinámica natural de sus respectivos sistemas de fallas, aunque algunos pudieron haber sido perturbados indirectamente por el gran terremoto.

lapatilla

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