Durante el segundo trimestre, de 488 horas laborables, las empresas reportaron un promedio de 214 horas sin suministro eléctrico., una pérdida de casi 44% del tiempo laboral, precisó Tito López, presidente de Conindustria.
La industria privada venezolana registró un crecimiento interanual del 8,1% en su volumen de producción durante el primer semestre de 2026, como consecuencia del crecimiento del 9,9% del primer trimestre y del 6,5% del segundo trimestre.
Si bien para el período que va de abril a junio se observa una desaceleración en la tasa de crecimiento, el sector productivo confirma que mantiene una tendencia de variación positiva respecto al año anterior, en medio de un entorno de alta complejidad macroeconómica y de provisión de servicios públicos básicos.
Al analizar este desempeño, el presidente de Conindustria, Tito López, precisó que la variación de 6,5%, del segundo trimestre, se fundamenta en las estrategias de inversión interna adoptadas por las empresas para mantener activas sus líneas de producción y se han apalancado en capital propio para compensar las restricciones estructurales del país.
«Nos hemos abocado a sostener nuestra operatividad. Registrar un crecimiento del 6,5% frente a las adversidades demuestra la resiliencia de la empresa privada, aunque la desaceleración interanual nos advierte que es urgente alinear las políticas públicas para que el potencial industrial no se frene«, afirmó el vocero gremial.
Factores restrictivos: Los cinco nudos críticos de la producción
Para los industriales, la producción podría ser exponencialmente mayor si se atendieran los obstáculos estructurales y regulatorios. Según la ECI-II26, los cinco principales factores restrictivos que frenan a la manufactura se configuran de la siguiente manera:
Excesivos tributos fiscales y/o parafiscales: Escaló al primer lugar, al representar el problema más crítico para el 70% de los industriales y drenar severamente su flujo de caja operativo.
Fallas del servicio eléctrico: Subió aceleradamente al segundo lugar como limitante estructural, al afectar a 68% de las industrias.
Entorno macroeconómico (inflación y devaluación): Se mantiene en el tercer puesto, al ser señalado como un obstáculo mayor por el 46% de la manufactura.
Restricciones en el acceso y movilización de divisas: Ubicada en el cuarto lugar, es una limitante importante para el 51% de las empresas, ya que dificulta la planificación operativa y la reposición de materias primas.
Falta de financiamiento: Ascendió al quinto puesto e impacta al 45% de los industriales, asfixiando las necesidades de inversión para expansión tecnológica y modernización de líneas.
El impacto del servicio eléctrico en la manufactura
Las fallas del servicio eléctrico escalaron en la medición trimestral para convertirse en el segundo factor de mayor restricción a la producción nacional.
Durante el segundo trimestre, de un total de 488 horas laborables, las empresas reportaron un promedio de 214 horas sin suministro eléctrico. Esto es equivalente a decir que casi 44% del tiempo laboral se perdió por fallas de energía eléctrica.
Esto se tradujo en un promedio de 57 cortes no programados (alrededor de 5 cortes semanales).
Al comparar esta situación con los resultados del primer trimestre de 2026, entre abril y junio, esta contingencia representó un incremento del 68% en la cantidad de horas afectadas y un 18% más de cortes reportados.
A escala regional, la distribución del impacto fue así: la Región Zuliana lideró con 333 horas, seguido de la Región Andina con 295 horas y la Región Centro-Occidental con 263 horas. Donde menos cortes se registró fue en la región Capital con 82 horas en el trimestre.
Ley Puente: la propuesta estructural para la reactivación
Como solución transversal para mitigar en buena medida todos los factores que perjudican la productividad, incluyendo el del servicio eléctrico, el gremio ha elevado la propuesta de una «Ley Puente» o Marco Legal temporal para la Transición Económica.
De acuerdo con los análisis realizados sobre la legislación actual, reformar de forma individual las 206 leyes que actualmente frenan a la manufactura tomaría alrededor de 34 años; por el contrario, esta legislación transitoria —con una aplicabilidad proyectada de 3 a 5 años— actuaría de inmediato para desburocratizar el entorno.
Este instrumento está estructurado para atajar los nudos críticos mediante un alivio fiscal directo, con una flexibilización regulatoria que simplifique trámites, y una reforma profunda que corrija distorsiones monetarias y cambiarias.
Adicionalmente, al establecer garantías jurídicas claras, la Ley Puente crearía las bases para reducir el riesgo país, reactivar el financiamiento bancario y captar inversión extranjera y nacional, estabilizando así el ecosistema operativo de las fábricas.
El impacto sectorial y la asimetría por tamaño de empresa
El crecimiento no ha sido uniforme en todo el sector productivo. Es por ello por lo que, ante esa realidad, los sectores que capitalizaron el mejor desempeño interanual fueron el de autopartes (49,0%), seguido de metales y productos metálicos (23,3%), bebidas (18,2%), farmacéutico (17,7%), no metálicos (12,0%), textil y calzado (12,3%) junto con madera y papel (10,2%).
En contraste, las ramas de actividades económicas que registraron caídas fueron plástico y caucho registró (-12,7%), maquinaria y equipos (-4,9%), otras industrias (-4,5%) y alimentos (-4,1%).
Al observar la realidad por dimensiones, la gran industria creció un 8,4% y la mediana un 5,5%, pero la pequeña industria sufrió una contracción del -4,7%.
«Los números de la pequeña industria exigen atención y oxígeno fiscal de inmediato. Son las pequeñas empresas las que dinamizan el tejido económico regional y necesitan apalancamiento financiero urgente», destacó el presidente de Conindustria.
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