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domingo, 11 de octubre del 2026
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WSJ | Venezuela quiere volver a los tiempos de auge de sus campos petroleros, con ayuda de EE.UU.

Los obstáculos para recuperar la producción

A los participantes de los paneles de la conferencia, que se prolongó durante tres días, se les pidió que mantuvieran las discusiones en un plano técnico y apolítico, por lo que el futuro político de Venezuela quedó fuera del debate.

Las encuestas muestran un creciente descontento con la administración interina de Rodríguez, que no ha sido elegida en las urnas, una situación que podría convertirse en un obstáculo para las inversiones a largo plazo.

En las últimas semanas se han registrado pequeñas protestas en todo el país. Los manifestantes han bloqueado carreteras para exigir elecciones y expresar su frustración por sus condiciones de vida.

Los ejecutivos reunidos en la conferencia enumeraron los principales desafíos para aumentar la producción: los cortes eléctricos, la escasez de contratistas con experiencia y las dificultades para obtener financiamiento para proyectos mientras deben desenvolverse en medio de una compleja red de sanciones estadounidenses.

Solo un tercio de los 30.000 pozos petroleros del país permanece activo, después de casi ocho años de aislamiento internacional que impidieron la llegada de nuevas tecnologías, afirmó William Antonio, director gerente para México, Centroamérica y Venezuela de SLB, una empresa global de servicios energéticos conocida anteriormente como Schlumberger.

«La curva de aprendizaje ha sido difícil», señaló César Álvarez, subdirector regional de la compañía francesa Maurel & Prom, que aspira a duplicar su producción este año hasta alcanzar los 22.000 barriles diarios.

«Elaboramos un plan de acción, pero nos encontramos con la realidad y tuvimos que retrasar algunas actividades», explicó.

El regreso de los inversionistas reaviva viejas tensiones políticas

El retorno de los inversionistas estadounidenses a Venezuela también ha reavivado antiguos resentimientos políticos.

Jorge Giordani, marxista y exjefe de planificación económica del Gobierno venezolano, afirmó durante un encuentro de activistas de izquierda en Caracas que los capitalistas intentan apropiarse del «excremento del diablo», expresión utilizada durante décadas para describir la enorme riqueza petrolera del país, considerada tanto una bendición como una maldición.

«Han regresado», afirmó Giordani, de 86 años. «Y solo están interesados en una cosa: nuestros hidrocarburos».

Lucila Nava, una secretaria jubilada que vive cerca del lago de Maracaibo y cuyo padre trabajó durante 40 años en Shell, dijo sentirse frustrada porque Estados Unidos respalda a Rodríguez y mantiene intacta la estructura del Gobierno autoritario de Maduro mientras las empresas extranjeras consiguen contratos lucrativos.

«Nos gustó Trump cuando sacó a Maduro», afirmó Nava. «Pero no puedes simplemente llevarte el petróleo de esta manera. Lo entendemos: Estados Unidos es la mayor potencia del mundo. Pero eso no te da derecho a hacer algo así».

Funcionarios estadounidenses y venezolanos están presionando a las empresas extranjeras para que desarrollen más los yacimientos de gas costa afuera y los campos petroleros del oriente venezolano, que contienen crudo pesado con una consistencia similar a la del alquitrán.

Sin embargo, las áreas que ofrecen las posibilidades más rápidas de recuperación se encuentran en el occidente del país, alrededor del lago de Maracaibo. Se trata de una extensión territorial comparable en tamaño al estado de Connecticut, donde se encuentran algunas de las instalaciones petroleras más antiguas de Venezuela.

Los ejecutivos esperan que los antiguos campos petroleros maduros, conocidos en la industria como brownfields, puedan reactivarse rápidamente.

Varios de los 17 bloques petroleros adquiridos recientemente por la empresa privada venezolana North American Blue Energy Partners mediante una empresa conjunta con el Pentágono también están ubicados en esta zona.

La compañía Pacific Coast Energy Co., con sede en California y entre las nuevas empresas que han ingresado al sector energético venezolano, informó esta semana que inició un programa para reactivar 900 pozos en Cabimas.

Las huellas del auge petrolero siguen presentes

Alrededor del lago de Maracaibo, los vestigios del auge petrolero venezolano forman parte de la vida cotidiana, con viviendas rodeadas de balancines oxidados y tuberías.

Se construyeron urbanizaciones alrededor de instalaciones de procesamiento de crudo con un estilo arquitectónico que recuerda a los suburbios estadounidenses de la década de 1960. Aquella época fue testigo del papel fundamental que desempeñaron las compañías energéticas estadounidenses en la construcción de la economía petrolera venezolana.

En el sector El Milagro, en la localidad de Lagunillas, los residentes de edad avanzada que crecieron durante el auge económico del país ahora deben lidiar con apagones diarios y un suministro de agua escaso.

«No tenemos servicios y nadie se queja ni hace nada al respecto, porque todo el mundo simplemente se acostumbró a esta porquería», afirmó Aracelis Urdaneta, quien creció en la zona durante el auge petrolero.

Los habitantes intentan aprovechar los recursos que quedan de la industria. En Cabimas, un grupo de vecinos extrae gas natural de un balancín petrolero y lo conduce mediante tuberías hasta sus cocinas.

En ocasiones, el petróleo se filtra por esas instalaciones improvisadas y la sustancia negra termina entrando en las cocinas.

El guardia de seguridad Elmo Quintero afirmó que había esperado que, tras el derrocamiento de Maduro, sus tres hijos que viven en Colombia pudieran regresar a casa y que el deteriorado sistema sanitario mejorara.

Quintero, de 65 años y diabético, aseguró que no puede pagar la insulina y que el ambulatorio local rara vez dispone de jeringas. Por ello, se automedica con una preparación de infusiones de hierbas.

Quintero también ayuda a mantener un balancín oxidado de Petróleos de Venezuela (PDVSA), la empresa estatal, ubicado en un patio contiguo a su humilde vivienda de ladrillos. Sus gallinas buscan alimento entre las tuberías.

El servicio de agua está disponible apenas durante un par de días cada tres meses.

Mientras hablaba, el balancín que estaba detrás de él dejó de funcionar, víctima de otra falla eléctrica.

El hombre expresó sus dudas sobre la posibilidad de ver una mejora durante el resto de su vida.

«Estoy pensando más en mis nietos», concluyó Quintero.

Alberto News

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