En un giro inesperado que mantiene al mundo en vilo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este martes 31 de marzo que la ofensiva militar en suelo iraní está por concluir. Desde la Oficina Oval, el mandatario afirmó que las tropas estadounidenses abandonarán el conflicto en un plazo de «dos o tres semanas», alegando que los objetivos estratégicos han sido alcanzados de manera contundente.
«Anoche destruimos una gran cantidad de instalaciones… los hemos golpeado muy duro. En unas dos semanas, tal vez tres, nos iremos porque ya no hay razón para estar allí», sentenció Trump, subrayando que tras los ataques, a Teherán le tomaría décadas reconstruir su capacidad militar.
¿Paz a la vista? Irán pone condiciones a la UE
Mientras el humo aún se eleva en Teherán tras los recientes bombardeos en Isfahán y la capital, el gobierno de Masud Pezeshkian ha enviado un mensaje urgente a la Unión Europea. Irán asegura tener la «voluntad necesaria» para frenar las hostilidades, pero exige garantías internacionales de que los ataques por parte de la coalición liderada por EE. UU. e Israel cesarán definitivamente.
Amenaza extrema: Gigantes tecnológicos en la mira
No todo es diplomacia. La tensión escaló a niveles críticos luego de que la Guardia Revolucionaria de Irán amenazara directamente con atacar las sedes de compañías estadounidenses en Oriente Próximo. Entre los objetivos señalados figuran gigantes como Google, Microsoft y Meta.
Ante esto, la respuesta de Washington fue inmediata y tajante:»Estamos preparados para frenar cualquier ataque. Nuestro ejército tiene la instrucción de proteger los intereses y el personal estadounidense con toda la fuerza necesaria», advirtió la Casa Blanca.
Caos en el Estrecho de Ormuz
En el ámbito económico, Trump ha dejado claro que la seguridad del Estrecho de Ormuz dejará de ser un problema exclusivo de EE. UU., instando a países como China y Francia a que «se las arreglen por sí mismos» para escoltar sus buques petroleros. El anuncio ocurre en un día marcado por el impacto de un proyectil contra un petrolero kuwaití en el puerto de Dubái, lo que mantiene los precios del crudo en una montaña rusa.
NAM/cnnenespañol
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