El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, instó a un cambio de gobierno en Cuba mediante colaboración con la CIA, desafiando el Derecho Internacional y la soberanía de la isla. Esta injerencia se suma a una creciente retórica hostil de la administración estadounidense.
La injerencia de Estados Unidos en los asuntos de Cuba se ha vuelto más evidente. Este viernes, el secretario de Estado, Marco Rubio, instó públicamente a promover un “cambio de Gobierno” en la isla, sugiriendo una “colaboración discreta con la CIA”. Esta declaración no solo refleja una postura agresiva, sino que también infringe los principios del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas, que prohíben la intromisión en la soberanía de los Estados.
El mensaje de Rubio, publicado en su cuenta de la red social X, se inscribe en una retórica cada vez más hostil de la administración estadounidense hacia el gobierno cubano. “Para quienes buscan generar un cambio positivo en Cuba, este es el momento (…) aprovechen esta oportunidad para crear el cambio que desean mediante una colaboración discreta con la CIA”, escribió, haciendo una apología del espionaje y la subversión en un país soberano.
Esta provocación se alinea con las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, quien, en un acto en Florida, amenazó con desplegar la Armada de EE.UU. hacia la isla si las autoridades cubanas no se someten a sus exigencias. Trump aseguró que enviaría a Rubio para “cerrar el acuerdo” y establecer las condiciones impuestas por Washington.
Las acciones de la Casa Blanca, con Rubio como uno de sus principales arquitectos, forman parte de un engranaje coercitivo que atenta contra las normas elementales de la diplomacia y las relaciones pacíficas entre Estados. Desde el inicio de su mandato, el gobierno estadounidense ha intensificado la presión sobre La Habana a través de sanciones unilaterales dirigidas contra empresas y altos funcionarios, incluido el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.
Además, se ha impuesto un cerco energético diseñado para cortar el suministro de combustible a la isla, una medida que impacta directamente en la población civil y que se intensificó tras el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro.
La administración estadounidense, al apelar abiertamente al uso de servicios de inteligencia extranjeros y amenazar con el uso de la fuerza militar para forzar un cambio de régimen, rompe con los marcos regulatorios internacionales, estableciendo un peligroso precedente que socava la soberanía de los pueblos y la convivencia pacífica a nivel mundial.
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