El dispositivo salió al mercado el 15 de agosto de 1996 y revolucionó la telefonía móvil con funciones de oficina. Permitía enviar correos y faxes, navegar por internet y utilizar aplicaciones similares a las de una computadora. Tres décadas después, el equipo es considerado uno de los precursores del teléfono inteligente moderno
Hace 30 años, Nokia puso en el mercado un dispositivo que anticipó buena parte de las funciones que hoy caracterizan a los teléfonos inteligentes: el Nokia 9000 Communicator, un equipo de alta gama que muchos consideran el primer smartphone de la historia.
El dispositivo fue presentado en marzo de 1996 durante la feria tecnológica CeBIT de Hannover, Alemania, y comenzó a venderse el 15 de agosto de ese mismo año, más de una década antes de que Apple presentara el primer iPhone.
Concebido principalmente para ejecutivos, el Communicator tenía un grosor de unos cuatro centímetros, pesaba cerca de 400 gramos y tenía un precio aproximado de 10.000 marcos finlandeses, equivalente a unos 2.200 euros o 2.550 dólares actuales.
Una oficina en el bolsillo
Nokia promocionó el dispositivo como “la oficina en el bolsillo trasero”, debido a las múltiples funciones que incorporaba.
El teléfono permitía enviar correos electrónicos y faxes, conectarse a internet mediante un módem integrado y utilizar herramientas como agenda electrónica, procesador de textos y hoja de cálculo.
Su diseño plegable permitía abrirlo para acceder a un teclado completo y una pantalla monocromática de 4,5 pulgadas, convirtiéndolo en una especie de pequeño ordenador portátil.
El Nokia 9000 fue posteriormente sucedido por otros modelos de la serie Communicator, que incorporaron mejoras como pantallas a color, menor peso, mayor capacidad de procesamiento y versiones del sistema operativo Symbian.
Un teléfono adelantado a su tiempo
Aunque sus ventas fueron limitadas por su elevado precio, el Communicator ayudó a consolidar la imagen de Nokia como una de las compañías más innovadoras de la industria móvil.
Dos años después de su lanzamiento, en 1998, Nokia se convirtió en el mayor fabricante mundial de teléfonos celulares, desplazando a Motorola. La compañía mantuvo ese liderazgo hasta 2012, cuando Samsung pasó a ocupar el primer lugar.
El punto máximo de Nokia llegó en 2007, cuando se vendieron más de 1.000 millones de teléfonos móviles en todo el mundo y aproximadamente cuatro de cada diez llevaban la marca finlandesa.
El iPhone cambió las reglas
Ese mismo 2007, Apple presentó el primer iPhone, un dispositivo que transformó el mercado con una interfaz basada en pantalla táctil y un nuevo modelo de aplicaciones y servicios.
La posterior expansión de iOS y Android cambió las reglas de la industria y dejó atrás progresivamente a fabricantes que habían dominado la telefonía móvil, entre ellos Nokia, Motorola, Ericsson y BlackBerry.
Nokia no logró adaptarse con suficiente rapidez a esa transformación. Su apuesta por Windows Phone y la falta de un ecosistema de aplicaciones capaz de competir con Apple y Google aceleraron su pérdida de participación.
En 2014, Nokia vendió su negocio de teléfonos móviles a Microsoft por unos 5.440 millones de euros y pasó a concentrarse en el sector de las redes de telecomunicaciones.
Tres décadas después de su lanzamiento, el Nokia 9000 Communicator permanece como uno de los dispositivos que anticiparon la transición del teléfono celular hacia el smartphone moderno.
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