Conocido como Le Bal, este evento retoma y moderniza la costumbre británica del siglo XVIII de presentar a las jóvenes de la nobleza en sociedad. Es una plataforma global para jóvenes brillantes, de entre 16 y 22 años, procedentes de dinastías reales, herederas de grandes fortunas o hijas de celebridades, ofreciéndoles una «puesta de largo» con alcance internacional
Este fin de semana, el calendario social internacional vuelve a centrar su mirada en París con la celebración de Le Bal des Débutantes. El evento conjuga la tradición aristocrática del siglo XVIII con la alta costura y la filantropía contemporánea.
La edición de este año, que se llevará a cabo el 29 de noviembre, acoge una de las presentaciones más esperadas: la de Carolina Lansing, nieta de la icónica diseñadora venezolana Carolina Herrera.
El espíritu de Le Bal
Conocido simplemente como Le Bal, este evento retoma y moderniza la costumbre británica del siglo XVIII de presentar a las jóvenes de la nobleza en sociedad.
Si bien la tradición decayó, según medios internacionales, fue revivida y consolidada en París a partir de 1957.
Sin embargo, la versión actual, tal como se conoce en el siglo XXI, es obra de Ophélie Renouard, quien la refundó en 1994 con una misión dual.
En primera instancia, como plataforma global con el fin de reunir a una veintena de jóvenes brillantes, de entre 16 y 22 años, procedentes de dinastías reales, herederas de grandes fortunas o hijas de celebridades, ofreciéndoles una «puesta de largo» con alcance internacional.
En segundo lugar, pero no menos importante, la filantropía. Y es que, a diferencia de los antiguos bailes, Le Bal tiene un marcado fin benéfico, recaudando fondos anualmente para organizaciones enfocadas en el empoderamiento y la salud de mujeres y niños, como la Association pour la Recherche en Cardiologie du Fœtus à l’Adulte (ARCFA).
Las debutantes, que lucen joyas de ensueño y exclusivos diseños de las casas de costura más prestigiosas del mundo (como Dior, Elie Saab o Giambattista Valli), participan en una cena de gala y un emblemático vals inaugural.
Herencia venezolana en el vals
El foco mediático de la edición 2025 se posa sobre Carolina Lansing, de 21 años, estudiante de Comunicaciones en Estados Unidos e hija de Patricia Carolina Herrera Lansing.
Su participación no solo la inscribe en una lista que incluye a Lady Amelia Windsor y Lady Kitty Spencer, sino que subraya la poderosa influencia de la moda latinoamericana en el jet set global.
En un gesto que rinde homenaje a su legado, se confirma que Carolina debutará con un vestido diseñado por la firma Carolina Herrera, bajo la dirección creativa de Wes Gordon. Esta elección refuerza el vínculo que la familia mantiene con la elegancia atemporal que ha vestido a figuras como Jacqueline Onassis, Michelle Obama y Melania Trump.
Carolina Lansing asistirá acompañada por su hermano menor, Magnus, quien ejerce el rol de cavalier (acompañante), siguiendo el estricto protocolo del evento. En una entrevista concedida a la revista ¡HOLA!, la joven expresó la emoción de compartir el momento.
Este debut se percibe como una «experiencia transformadora» que impulsa a las participantes como futuras líderes y embajadoras de causas filantrópicas.

Lista de exclusividad
Carolina Lansing se une a un selecto grupo que incluye descendientes de la realeza, la política y la industria del entretenimiento. Entre las debutantes de este año destacan:
- Bronwyn Golden Vance: hija de los actores estadounidenses Angela Bassett y Courtney B. Vance, quien representa a la nueva generación de Hollywood.
- Eulalia de Orleans-Borbón: ahijada del Rey Emérito Juan Carlos I y con vínculos directos con la realeza española.
- Eugénie de Hohenzollern: hija del Príncipe Albert de Hohenzollern, quien consolida la representación de la aristocracia europea.
- Lady Araminta Spencer-Churchill: descendiente lejana de Winston Churchill.
- Reagan Sacks: hija de un reconocido ejecutivo de tecnología, demostrando la mezcla de poder de la vieja y nueva guardia global.
El Baile de Debutantes, celebrado en el lujoso hotel Shangri-La de París, es la prueba viva de que la tradición de la alta sociedad se mantiene vigente, adaptando sus códigos para funcionar como una vitrina de estilo, empoderamiento femenino y compromiso social.
elnacional
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