Netanyahu enfrenta un panorama incierto tras elecciones en Israel, ya no tiene la mayoría y los partidos árabes pueden definir el próximo gobierno
Con el 80% de las mesas escrutadas, el bloque liderado por el primer ministro Benjamin Netanyahu apenas alcanzaba 54 de los 120 escaños de la Knéset, quedando a siete de la mayoría necesaria para formar gobierno. La oposición, encabezada por el centrista Gadi Eisenkot, se posicionaba con 48 bancas, mientras los partidos árabes emergían como actores decisivos en las futuras negociaciones.
A pesar de revertir la tendencia inicial en estas elecciones legislativas, el bloque Likud no lograba consolidar la mayoría absoluta. En este contexto, los partidos árabes, que sumaban 18 asientos, se perfilaban como esenciales para definir el futuro gobierno. Yusef Yabarín, líder de la Lista Conjunta, expresó la intención de “allanar el camino para derrocar al Gobierno de Netanyahu”, reflejando la creciente influencia de esta coalición.
El bloque de Netanyahu se compone de 27 escaños del Likud, 7 de Shas, 7 de Poder Judío, 6 de Sionismo Religioso, y 7 de Judaísmo Unido de la Torá. Por su parte, la oposición se distribuye en 21 asientos para Yashar!, 11 para Beyajad, 8 para Los Demócratas, y 8 para Israel Beitenu.
Los sondeos a boca de urna indicaron que los partidos árabes podrían alcanzar 16 bancas, un aumento significativo respecto a las elecciones de 2022. Este crecimiento podría otorgarles un papel crucial en la formación de un gobierno opositor a Netanyahu, quien, tras el cierre de urnas, instó a esperar los resultados definitivos, pero dejó claro su deseo de formar un gobierno de derecha sin la participación de los partidos árabes.
En un discurso a sus seguidores, Netanyahu se mostró optimista, asegurando que luchará junto al presidente estadounidense Donald Trump para “eliminar la amenaza existencial que representa Irán”. La participación en estas elecciones alcanzó un notable 77,7%, la cifra más alta desde 1999, con un notable aumento del voto en comunidades árabes.
En este marco, se abren diversas posibilidades para la conformación del nuevo gobierno. La primera opción sería la formación de una coalición, donde el presidente israelí, Isaac Herzog, designaría al candidato con más posibilidades de reunir el respaldo de al menos 61 diputados. Sin embargo, el camino hacia una coalición podría ser arduo, dado que tanto Netanyahu como el bloque de Eisenkot están lejos de alcanzar la mayoría.
Otra alternativa sería la creación de un gobierno de minoría, apoyado por ciertos diputados, donde los partidos árabes podrían jugar un papel de árbitros. A pesar de su disposición a colaborar, las figuras del bloque opositor han mostrado reticencias a aliarse con ellos debido a la hostilidad de parte del electorado.
La posibilidad de un gobierno de unidad nacional también ha sido mencionada, aunque parece poco probable dada la polarización actual. Un sondeo reciente reveló que el 55% de los consultados preferiría un gobierno de unidad a nuevas elecciones si no se obtiene una mayoría clara.
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