El intento de la NASA por prolongar la vida del telescopio Swift terminó en fracaso tras problemas de orientación de la nave. La misión, valorada en $30 millones, buscaba mover el observatorio a una órbita más alta. El telescopio que estudia explosiones cósmicas podría reingresar y desintegrarse en la atmósfera antes de finalizar el año
La NASA fracasó en su intento de evitar que el telescopio espacial Swift reingrese y se desintegre en la atmósfera terrestre, luego de que la nave enviada para rescatarlo presentara problemas persistentes de control.
La misión, valorada en aproximadamente 30 millones de dólares, tenía como objetivo que una nave robótica se aproximara al telescopio, lo capturara y lo trasladara a una órbita más elevada para prolongar su funcionamiento.
Sin embargo, los inconvenientes en el sistema de orientación impidieron completar la operación. La compañía Katalyst, responsable de la nave de rescate, informó que el vehículo presentó problemas de control y llegó a permanecer durante unas 72 horas en un giro fuera de control.
La nave fue lanzada el 3 de julio mediante un pequeño cohete Pegasus, desplegado desde un avión. Posteriormente, perdió comunicaciones y presentó otras dificultades que comprometieron el desarrollo de la misión.
Swift podría reingresar a la atmósfera
Tras evaluar la situación, la NASA y Katalyst decidieron suspender el intento de rescate. Como consecuencia, el telescopio Swift probablemente reingrese a la atmósfera terrestre y se desintegre a finales de este año.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, reconoció que el resultado no fue el esperado, pero defendió el valor de la misión como una oportunidad para desarrollar capacidades de mantenimiento y prolongación de la vida útil de satélites.
La agencia señaló que la nave de rescate todavía podría intentar aproximarse a Swift, aunque el objetivo principal sería obtener información y experiencia útil para futuras misiones.
Un telescopio clave para estudiar el universo
La NASA lanzó Swift en 2004 con la misión de estudiar las explosiones de rayos gamma, consideradas entre los fenómenos más energéticos del universo.
Durante más de dos décadas, el telescopio ha permitido a los científicos observar explosiones cósmicas y otros fenómenos astronómicos de gran intensidad.
El intento de rescate representaba además una prueba para desarrollar nuevas tecnologías destinadas al mantenimiento, recuperación y extensión de la vida útil de satélites en órbita, capacidades que podrían resultar fundamentales para futuras operaciones espaciales.
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