Este acto de coronación recuerda el sufrimiento físico y emocional que Jesucristo padeció durante su crucifixion.
La corona de espinas o «tunas» colocada sobre Jesús representa el inmenso sufrimiento físico y la humillación sufrida como el «Rey de los Judíos» durante su pasión. Es un símbolo de la burla romana que se transforma en un recordatorio del sacrificio, la humildad y la redención.

Los soldados romanos utilizaron la corona para burlarse de la pretensión de Jesús de ser rey, convirtiendo un símbolo de majestad en uno de dolor y degradación.

Representa el dolor físico y emocional de la crucifixión, destacando el sacrificio supremo de Jesús por la fe cristiana. Simboliza la inversión de la maldición del pecado (que trajo espinos a la tierra según el Génesis), donde Jesús toma el dolor para redimir a la humanidad.
Para los creyentes, representa la victoria sobre la muerte y la salvación, donde la derrota aparente se convierte en gloria eterna.
Este es el significado de la corona de espinas de Jesús, un símbolo de humildad y derrota que se convierten en triunfo y grandeza real, de un sufrimiento.
La corona de espinas es un vívido recordatorio del intenso sufrimiento físico y emocional que Jesucristo padeció durante su crucifixion.
La coronación de espinas fue un acto de burla por parte de los soldados romanos, quienes, después de flagelar a Jesús, lo vistieron con un manto púrpura y le colocaron una corona hecha de espinas.
Dicen las escrituras que a pesar de ser el Hijo de Dios, Jesús se sometió a esta humillación sin resistencia. El Catecismo de Baltimore explica que Cristo fue coronado con espinas en burla porque había dicho que era un Rey.
Su humildad se manifiesta en su aceptación del sufrimiento y la burla, sin renunciar a su misión redentora.
El papá Juan Pablo II, dijo en una oportunidad que Jesús «se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz».
Significado para los cristianos
Para los cristianos, la coronación de espinas se convierte en un símbolo de la realeza efectiva de Jesús: incluso en el dolor, en el sufrimiento infligido por aquellos a los que fue enviado a salvar.
Muestra ser Rey y Mesías, Siervo de Dios , postrado de dolores por voluntad del Altísimo, y que « se entregó a la muerte y fue contado entre los malvados, cuando en realidad cargó con los pecados de muchos e intercede por los pecadores».
Noticia al Día- Basilicachinquinquirá
Foto: Cortesía
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