Familiares mantienen un campamento frente a la Embajada de Estados Unidos en Caracas desde el pasado 7 de junio. Exigen una respuesta de John Barrett y un pronunciamiento de Delcy Rodríguez sobre la liberación de los detenidos. Aseguran que continuarán la protesta hasta lograr la excarcelación de los 518 presos políticos
Sin recibir respuestas por parte del Gobierno venezolano ni de representantes estadounidenses, familiares de presos políticos mantienen una vigilia frente a la Embajada de Estados Unidos en Caracas, que este miércoles cumplió 45 días de instalada.
El grupo permanece en el lugar desde el pasado 7 de junio, resistiendo las condiciones climáticas y los efectos de la emergencia generada por los terremotos del 24 de junio. Los familiares han reforzado el campamento con toldos y estructuras para protegerse de las lluvias.
Los manifestantes aseguran que su principal objetivo es ser atendidos por el encargado de negocios de Estados Unidos en Venezuela, John Barrett, a quien solicitan intervenir como mediador ante la administración de Delcy Rodríguez para impulsar la liberación de los detenidos por motivos políticos.
El último pronunciamiento realizado desde el campamento ocurrió el pasado 16 de julio, cuando los familiares solicitaron a Delcy Rodríguez firmar un indulto general para todos los presos políticos.
Según los familiares, la actual administración tiene la posibilidad de ordenar medidas que permitan la excarcelación de quienes permanecen detenidos. “Ahora ella tiene la llave”, expresaron durante la protesta.
Sin embargo, afirman que hasta la fecha no han recibido respuesta de las autoridades venezolanas ni de funcionarios estadounidenses. Señalan que permanecerán en vigilia hasta que las 518 personas que contabilizan como presos políticos recuperen su libertad.
La emergencia por los terremotos también afectó a varios familiares que participan en la protesta. Algunos denunciaron haber perdido seres queridos durante la tragedia ocurrida en La Guaira.
Entre los casos mencionados está el de Jesús Rafael Ramos, recluido en el Fuerte Guaicaipuro, quien no pudo despedirse ni enterrar a su hijo debido a su situación penitenciaria.
A pesar de las dificultades, los familiares decidieron mantener su presencia frente a la embajada y convertir el campamento en un centro de acopio para apoyar a los afectados por los sismos.
Desde allí organizaron jornadas de recolección y entrega de alimentos y donativos destinados a comunidades afectadas por la emergencia en La Guaira.
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