El episodio ocurre en un contexto de creciente hostilidad contra instalaciones de salud en la región. En los últimos días se han registrado al menos otros dos ataques contra centros de atención a pacientes con sospecha de ébola, incluyendo la quema de una carpa de atención de Médicos Sin Fronteras y la destrucción de otro centro de tratamiento
Una noche de violencia en el este de la República Democrática del Congo obligó a evacuar de emergencia a pacientes y personal médico del Hospital General de Mongbwalu, en la provincia de Ituri, luego de que un grupo de jóvenes irrumpiera en el centro sanitario que atiende a pacientes sospechosos de ébola en medio del más reciente brote de la enfermedad.
De acuerdo con el director médico del hospital, el doctor Richard Lokudu, los atacantes exigían la entrega de los cuerpos de dos familiares y, durante el incidente, se escucharon disparos dentro y alrededor de las instalaciones, lo que generó una evacuación inmediata del área de aislamiento. “El Hospital General de Mongbwalu está en alerta general”, declaró el médico, al tiempo que indicó que no contaba con más detalles sobre el desarrollo de la situación, reseña AP.
Hasta el momento no hay confirmación oficial de heridos o fallecidos como consecuencia del ataque, aunque el hecho ha elevado la preocupación de las autoridades sanitarias en una zona ya tensionada por la propagación del virus.
El episodio ocurre en un contexto de creciente hostilidad contra instalaciones de salud en la región. En los últimos días se han registrado al menos otros dos ataques contra centros de atención a pacientes con sospecha de ébola, incluyendo la quema de una carpa de atención de Médicos Sin Fronteras y la destrucción de otro centro de tratamiento en Rwampara. En uno de esos incidentes, al menos 18 personas presuntamente infectadas abandonaron las instalaciones y su paradero sigue sin conocerse.
Las tensiones se han intensificado en paralelo al avance del brote de ébola, declarado por la Organización Mundial de la Salud como una emergencia de salud pública de importancia internacional. Según reportes del Ministerio de Comunicación congoleño en la red social X, se contabilizan más de 900 casos sospechosos en la región, principalmente en Ituri, y más de un centenar de muertes bajo investigación, aunque las cifras presentan inconsistencias entre los reportes oficiales.
El brote corresponde a la cepa Bundibugyo, un tipo poco común del virus para el cual no existe vacuna disponible, lo que ha complicado la respuesta sanitaria en una zona donde la infección pudo haber circulado sin ser detectada durante semanas.
A la crisis epidemiológica se suma el riesgo que representan los ritos funerarios tradicionales, debido a que los cuerpos de las víctimas de ébola son altamente contagiosos. Las autoridades han impuesto restricciones a los velorios y a las reuniones masivas, en un intento por frenar la propagación, una medida que ha generado rechazo en algunas comunidades locales.
En medio de esta situación, la Cruz Roja confirmó la muerte de tres de sus voluntarios en el área de Mongbwalu, presuntamente contagiados mientras realizaban labores de manejo de cuerpos en una misión humanitaria previa al brote. De confirmarse esta secuencia de hechos, el inicio de la propagación del virus podría ser anterior a lo estimado inicialmente, lo que abre nuevas interrogantes sobre el alcance real de la emergencia sanitaria en la región.
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