Los ataques de Estados Unidos y Israel contra Irán, así como la respuesta de Teherán, han generado fuerte volatilidad en los mercados energéticos y encendido las alarmas sobre un posible aumento masivo en los precios del petróleo.
Aunque Irán representa entre el 3 % y el 4 % de la producción mundial de crudo, su ubicación estratégica junto al estrecho de Ormuz —considerado el punto más crítico del planeta para el transporte de petróleo— ha llevado a analistas a revisar al alza sus previsiones.
Una interrupción prolongada del tránsito por esta vía marítima, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial, podría impulsar el precio del barril por encima de los 100 dólares, con consecuencias negativas para la economía global y presión adicional sobre la inflación.
El Brent llegó a subir hasta 13 % el lunes 2 de marzo de 2026, antes de moderar ganancias y cotizar en torno a 77 dólares por barril. Los operadores mantienen su atención en el estrecho de Ormuz, donde el tráfico comercial se ha visto prácticamente paralizado.
En un intento por calmar los mercados, el grupo OPEP+ acordó el domingo 1 de marzo aumentar la producción a partir de abril.
Producción y peso energético de Irán
Irán produce alrededor de 3,3 millones de barriles diarios, lo que lo convierte en el cuarto mayor productor dentro de la OPEP. Además, posee algunas de las mayores reservas de crudo del mundo: aproximadamente una cuarta parte de las reservas de Oriente Medio y cerca del 12 % de las globales, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).
Sin embargo, su capacidad productiva ha estado limitada por años de sanciones e inversión insuficiente. A pesar de ello, el país ha logrado mantener exportaciones, destinando cerca del 90 % de su petróleo a China, que ha impulsado un aumento de casi un millón de barriles diarios entre 2020 y 2023.
En 2023, las exportaciones petroleras iraníes generaron ingresos estimados en 53.000 millones de dólares.
El papel estratégico del estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo, y es la principal vía de salida del petróleo producido por países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak.
Teherán ha amenazado en varias ocasiones con cerrar esta ruta, aunque nunca ha ejecutado la medida, dado el riesgo de represalias internacionales que afectarían también sus propias exportaciones.
En el contexto actual, varios transportistas y comerciantes han suspendido envíos por razones de seguridad, lo que ha reducido drásticamente el tránsito.
Impacto en la economía mundial
El economista jefe de mercados emergentes de Capital Economics, William Jackson, advirtió que si el conflicto se prolonga y afecta el suministro real —ya sea por interrupciones en la producción iraní o por un eventual bloqueo del estrecho— el crudo podría escalar hasta los 100 dólares por barril.
Según sus estimaciones, un aumento interanual del 5 % en el precio del petróleo suele añadir cerca de 0,1 puntos porcentuales a la inflación promedio de las principales economías. Un Brent a 100 dólares podría sumar entre 0,6 y 0,7 puntos porcentuales a la inflación global.
Un escenario de mayor inflación podría debilitar el consumo, afectar la confianza empresarial y obligar a los bancos centrales a endurecer su política monetaria, ralentizando el crecimiento económico mundial.
