El Estadio Olímpico de Roma fue testigo de una noche inolvidable en la Uefa Champions League. En un partido vibrante e impredecible correspondiente a la segunda fecha de la fase liga del torneo continental, el Real Madrid transformó lo que parecía una derrota inevitable en un triunfo histórico, imponiéndose por 4-3 ante una Roma que llegó a dominar con holgura pero terminó derrumbándose en los instantes finales.
El encuentro estuvo cargado de matices emotivos desde el silbatazo inicial, marcado especialmente por el regreso de José Mourinho a la capital italiana, donde los hinchas giallorossi le rindieron un caluroso homenaje en el minuto 9 con una tifo que el técnico portugués agradeció desde la banda.
La Roma saltó al campo decidida a tomar la iniciativa y avisó en los primeros instantes con remates lejanos de Matías Soulé, Mario Hermoso y Paulo Dybala que pusieron a prueba los reflejos de Thibaut Courtois.
La insistencia local encontró su premio a los 19 minutos, cuando Marten de Roon aprovechó una pérdida de pelota de Aurélien Tchouaméni en la salida para sacar un potente disparo que se desvió en la defensa y descolocó por completo al guardameta belga para el 1-0.
Sin embargo, la alegría romana duró poco: apenas cinco minutos después, Kylian Mbappé capitalizó un desajuste defensivo para sacar un remate con fortuna que terminó en el fondo de la red, devolviendo la igualdad al marcador.
En la segunda mitad, el ingresado Rodrigo Mora —quien reemplazó a un Dybala tocado físicamente— y el atacante Donyell Malen inclinaron la balanza por completo a favor del conjunto italiano. A los 51 minutos, Mora robó un balón tras un error de Vinícius Júnior en la salida y asistió a Malen para restablecer la ventaja.
Poco después, en el minuto 57, una magnífica filtración de Soulé volvió a dejar a Malen mano a mano para firmar su doblete tras la validación del VAR, sellando un categórico 3-1 que parecía sentenciar la historia.
Con el marcador adverso y la Roma luciendo cómoda en el campo, Mourinho movió el banquillo en busca de una reacción heroica, mientras la tensión aumentaba tras un gol anulado por fuera de juego a Mbappé. Cuando el reloj marcaba el minuto 83, la épica madridista comenzó a forjarse: el juvenil Carlos Espí ganó de cabeza tras un centro al área y descontó para colocar el 3-2.
Apenas dos minutos más tarde, en el 85, Arda Güler ejecutó con precisión un tiro de esquina que encontró el cabezazo letal de Endrick, estampando un increíble 3-3 que dejó en shock a la afición local.
Sin conformarse con el empate, el conjunto blanco mantuvo la presión en el tiempo reglamentario y, a los 90 minutos, un nuevo tiro de esquina servido por Güler encontró la imponente figura de Antonio Rüdiger, quien conectó de cabeza para decretar el 4-3 definitivo y concretar una de las remontadas más espectaculares de la temporada.
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