El documento, de 64 páginas, sostiene que Cuba combina operaciones tradicionales de espionaje con estrategias de influencia política y cultural para ampliar su presencia en Estados Unidos. El informe ubica a Cuba como parte de una alianza antiestadounidense más amplia junto a países como Rusia, China e Irán
El Departamento de Estado de Estados Unidos publicará un informe en el que acusa al gobierno de Cuba de mantener durante décadas una estrategia de espionaje, influencia política y apoyo ideológico a movimientos de extrema izquierda dentro y fuera del hemisferio occidental.
De acuerdo con el documento, elaborado por la administración del presidente Donald Trump, el régimen cubano habría desarrollado una red de inteligencia e influencia destinada a penetrar instituciones estadounidenses y promover una agenda contraria a los intereses de Washington.
“Durante casi siete décadas, el régimen cubano ha desempeñado un papel indispensable en casi todas las insurgencias, revoluciones y movimientos militantes de extrema izquierda más notables dentro y fuera del hemisferio occidental”, afirmó una funcionaria del Departamento de Estado, según declaraciones recogidas por el informe.
El documento, de 64 páginas, sostiene que Cuba combina operaciones tradicionales de espionaje con estrategias de influencia política y cultural para ampliar su presencia en Estados Unidos.
El secretario de Estado, Marco Rubio, planteó una acusación similar durante una reunión ministerial sobre extremismo de izquierda con representantes de más de 60 países.
«Las extensas redes de inteligencia e ideológicas del régimen cubano ayudaron a construir la extrema izquierda en nuestro país y en nuestro hemisferio”, afirmó Rubio, quien aseguró que esas estructuras continúan vinculadas a organizaciones y movimientos radicales dentro y fuera de Occidente.
El informe ubica a Cuba como parte de una alianza antiestadounidense más amplia junto a países como Rusia, China e Irán, y describe a La Habana como un centro ideológico de movimientos de izquierda radical.
El documento señala que Cuba habría mantenido vínculos con organizaciones estadounidenses de izquierda, entre ellas Code Pink, The People’s Forum, The National Network on Cuba y Democratic Socialists of America, grupos que, según Washington, han participado en protestas relacionadas con Palestina, inmigración y otras causas políticas.
El Departamento de Estado también menciona un supuesto “Plan de Respuesta Rápida Nacional” de The National Network on Cuba, que contempla movilizaciones frente a instalaciones federales, bases militares y oficinas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en caso de un conflicto entre Estados Unidos y Cuba.
Además, el informe cuestiona una flotilla denominada “Nuestra América”, organizada por activistas estadounidenses e internacionales que viajaron a Cuba en marzo, debido a su coordinación con instituciones vinculadas al gobierno cubano.
El informe dedica parte de su contenido a casos de ciudadanos estadounidenses acusados de colaborar con los servicios de inteligencia cubanos, entre ellos el exembajador Victor Manuel Rocha, la exanalista de la Agencia de Inteligencia de Defensa Ana Belén Montes y el exfuncionario del Departamento de Estado Walter Kendall Myers.
Según el documento, la inteligencia cubana ha desarrollado una estrategia de reclutamiento de largo plazo, enfocada en identificar personas con afinidad ideológica con el gobierno de La Habana y acompañar su desarrollo profesional hasta alcanzar posiciones de influencia.
“Cuba creó una de las operaciones de espionaje y subversión más sofisticadas y hábiles del mundo, casi exclusivamente enfocada en penetrar y socavar a Estados Unidos”, señala el informe.
El gobierno cubano ha rechazado históricamente las acusaciones de Washington y sostiene que la isla no representa una amenaza para Estados Unidos.
La publicación del informe ocurre mientras la administración Trump incrementa la presión sobre La Habana mediante sanciones y medidas diplomáticas. En mayo, el presidente estadounidense calificó a Cuba como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos.
Aunque el documento reúne acusaciones sobre actividades de inteligencia e influencia cubana, el informe utiliza principalmente fuentes públicas y no presenta nuevas revelaciones sobre esas operaciones.
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