En la región del Biobío, donde se reportaron 15 fallecidos, el gobernador Sergio Giacaman calificó la situación como una de las peores tragedias recientes. El alcalde de Penco, Rodrigo Vera, denunció que realizó reiterados llamados de auxilio durante la madrugada sin recibir apoyo inmediato. En la región de Ñuble, la emergencia se mantiene activa con al menos nueve incendios que han consumido más de 4.000 hectáreas. Hubo un deceso

Un total de 16 personas fallecieron como consecuencia de los incendios forestales que desde la noche del sábado afectan gravemente el sur de Chile, principalmente en las regiones de Biobío y Ñuble. Así lo confirmó el ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, quien precisó que las víctimas fueron halladas en zonas directamente impactadas por el avance del fuego y que durante la madrugada se emitieron más de 87 alertas del Sistema de Alerta de Emergencia para ordenar evacuaciones preventivas.
Las llamas, que se iniciaron el sábado, obligaron a evacuar a cerca de 30.000 personas y arrasaron amplios sectores urbanos y rurales. Una de las zonas más golpeadas es la comuna de Penco, en la región del Biobío, donde barrios completos quedaron reducidos a cenizas y se registró la mayor parte de las víctimas fatales. El incendio que afecta este sector habría consumido de manera preliminar unas 5.000 hectáreas, según confirmó la Corporación Nacional Forestal.
Ante la magnitud de la emergencia, el presidente Gabriel Boric decretó Estado de Catástrofe para las zonas afectadas y suspendió su agenda para trasladarse al lugar. El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, señaló que el mandatario busca conocer directamente la situación para reforzar las medidas adoptadas. Desde la oposición, el presidente electo José Antonio Kast llamó a dejar de lado las diferencias políticas y a concentrar todos los esfuerzos en combatir los incendios y asistir a los damnificados.
En la región del Biobío, donde hubo 15 muertos, el gobernador Sergio Giacaman calificó la situación como una de las peores tragedias recientes, comparable con el terremoto de 2010. No obstante, durante la emergencia surgieron fuertes críticas desde autoridades locales por la respuesta del gobierno central, recogió Mundo UR.

El alcalde de Penco, Rodrigo Vera, denunció que realizó reiterados llamados de auxilio durante la madrugada sin recibir apoyo inmediato y cuestionó la falta de capacidad ejecutiva en terreno. En la misma línea, el alcalde de Lota, Jaime Vásquez, advirtió que 15 bomberos de su comuna quedaron atrapados mientras combatían el fuego y acusó una falta de voluntad para entregar recursos urgentes, informa Página 7.
Las críticas también apuntaron a los tiempos administrativos del Estado de Catástrofe. Giacaman advirtió que, aunque el anuncio presidencial se realizó de madrugada, el decreto fue firmado varias horas después, lo que retrasó la toma de control por parte de la jefatura de la defensa y limitó medidas como eventuales restricciones de circulación.
En la región de Ñuble, la emergencia se mantiene activa con al menos nueve incendios que han consumido más de 4.000 hectáreas. De acuerdo con el último balance oficial, se registra una persona fallecida en la comuna de Bulnes y al menos 14 personas lesionadas. En la zona operan 11 aeronaves, 10 brigadas forestales y más de 1.200 bomberos, bajo la coordinación del general Carlos Urrutia en el marco del Estado de Catástrofe, agrega La Discusión.
Las labores de control se han visto seriamente dificultadas por condiciones climáticas extremas. Altas temperaturas nocturnas, que alcanzaron entre 26 y 28 grados, y la presencia del denominado viento Puelche, con ráfagas de hasta 50 kilómetros por hora, impulsaron el fuego hacia sectores poblados y redujeron la humedad ambiental. La directora del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres, Alicia Cebrián, reconoció que se trata de un escenario altamente adverso, que incluso obligó a suspender el apoyo aéreo durante la noche por falta de visibilidad.
Expertos recuerdan que, si bien los incendios forestales son recurrentes en Chile por su geografía y clima, su frecuencia e intensidad han aumentado desde 2010 debido a la crisis climática, la prolongada sequía y la expansión de zonas donde conviven áreas forestales con asentamientos humanos. Tragedias como los grandes incendios de 2017 y el devastador episodio de Valparaíso en febrero de 2024, que dejó 136 muertos, marcan un antecedente que vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad del país frente a este tipo de desastres.
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