“La Policía está aquí, calma”, dice uno de los agentes de la Brigada Militar de Río Grande do Sul, en Brasil, mientras oye el grito profundo y desesperado de una niña que proviene de un sitio que no podía identificar.
Al cabo de unos pocos minutos, la encuentran: estaba secuestrada en un pozo cerrado con una tapa de concreto y con cajas con botellas de cerveza encima.
La Policía se encargó de poner a resguardo a la menor, de 9 años, cuya desaparición había sido denunciada un día antes de ser rescatada. Del presunto captor, que contaba con antecedentes penales de todo tipo, se ocuparon los vecinos, que decidieron hacer justicia por mano propia y lo golpearon hasta matarlo.
El hecho sucedió en Tramandaí, un pequeño municipio del estado ubicado al oeste de Porto Alegre, en el sur de Brasil, con playas hacia el Atlántico. Allí las autoridades recibieron el martes una denuncia telefónica. Y después de una madrugada de miércoles repleta de investigaciones, obtuvieron un dato que fue fundamental.
Les dijeron, según informó oficialmente la Brigada Militar, que la niña había sido llevada a un establecimiento de la ciudad, al parecer un comercio, y que no la vieron salir.
Ante ese panorama, las autoridades decidieron actuar rápidamente, sin perder tiempo, y equipos de Inteligencia y personal de Policía acudieron al lugar para llevar a cabo una investigación.
Brasil: gritos y desesperación, en un dramático operativo de rescate
Siempre de acuerdo al reporte oficial, cuando ingresaron al establecimiento, los policías escucharon gritos que provenían de un sitio que no pudieron identificar en primera instancia.
Fue así que recorrieron distintas habitaciones y abrieron ventanas que no daban hacia ningún lugar. Los agentes iban y venían siguiendo el pedido de auxilio de la nena, entre botellas de refrescos y cervezas, y también garrafas dispuestas en el piso de un patio.
Después de instantes de desconcierto, uno de los policías comienza a correr las cajas hacia un costado. Lo hace con determinación, incluso rompiendo algunos de los envases de vidrio. Necesitaba completar la acción de manera rápida para liberar a la menor.
Con ayuda de otras dos personas completa la tarea y descubre un escenario espantoso. Detecta una trampilla con una tapa de concreto debajo de la cual está la criatura que buscaban. “Calma”, le implora a la nena que espera debajo.
Haciendo palanca con una barreta, levanta esa tapa y la nena sale desesperada. En el video que compartió la Brigada Militar no se la ve, pero se la oye. “Él me abusó”, grita la pequeña víctima entre lágrimas.
Los vecinos lincharon al sospechoso, que tenía varios antecedentes
Agentes vinculados a un operativo en el que participaron unas 190 personas sacaron a la niña de inmediato del lugar y la trasladaron para que recibiera atención médica. Pero atentos a esta importante tarea, no pudieron contener a decenas de vecinos que invadieron el lugar y agredieron al sospechoso.
El caos se adueñó de la situación. Casi todos querían vengarse de este hombre de 61 años que, presuntamente, capturó a la menor y que tenía varios antecedentes penales, entre ellos, por feminicidio, tráfico de drogas, robo de vehículos, crueldad animal y lesiones corporales.
NAM/Agencias
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