El presidente de Paraguay, Santiago Peña, renunció este jueves 5 a su cargo, bajo la presión del escandaloso cierre del banco Ueno, con el que está vinculado, mientras el Congreso debatía sobre su destitución.
“He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la Presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas”, dijo Peña en una alocución de video divulgada en sus redes sociales.
La renuncia del gobernante derechista se produce después de que el oficialista Partido Colorado, que preside el exmandatario Horacio Cartes (2013-2019), le retiró su apoyo al discutir el Congreso un juicio político en su contra.
En su reemplazo se juramentará al vicepresidente Pedro Alliana, contra quien también hay acusaciones por el mismo caso de Peña.
El escándalo estremeció al país sudamericano, de 6,5 millones de habitantes, una vez que el Banco Central, la autoridad monetaria, ordenó el cierre del banco Ueno, tras constatar que el índice de solvencia de esa entidad, utilizada por 60 % de la población adulta de Paraguay, cayó por debajo de la mitad del mínimo exigido.
El banco Ueno tiene como matriz al empresarial Grupo Vázquez, del cual Peña ha sido socio.
Poco después de asumir el poder en agosto de 2023, Peña nombró a Carlos Carvallo, quien presidía el banco Ueno, como presidente del Banco Central. Carvallo presentó su renuncia la víspera.
El pasado junio, la autoridad monetaria advirtió a Ueno que estaba prestando demasiado dinero a empresas vinculadas a sus propietarios, canalizando hacia esas firmas los ahorros de los clientes.
A finales de octubre Ueno anunció planes para captar 100 millones de dólares en capital nuevo, en parte mediante la venta de acciones a nuevos inversionistas.
La firma estadounidense de calificación crediticia Fitch Ratings advirtió entonces que la entidad tenía un alto nivel de activos intangibles.
La intervención y cierre se dispuso para preservar depósitos de los ahorristas y varios cientos de millones de dólares de fondos previsionales.
Al anunciarse el cierre, grupos de ahorristas se agolparon a las puertas de las sucursales de la entidad para reclamar información sobre sus cuentas, y una demostración se organizó frente al Congreso para exigir juicio y destitución de Peña, Alliana y otros responsables.
Ocho ejecutivos y altos cargos de Ueno ya fueron detenidos -entre ellos su presidente Juan Manuel Gustale y el director ejecutivo Miguel Vázquez-, para ser procesados bajo cargos de abuso de confianza y otros delitos en el manejo de los depósitos.
En su alocución, Peña no asumió abiertamente su culpa con la crisis financiera y económica que acompaña al cierre del banco Ueno, aunque dijo que “quiero pedir disculpas al pueblo si en algún momento he fallado”.
“Nunca fue mi intención defraudar la confianza que depositaron en mí. Pero hoy mi prioridad es una sola: la tranquilidad de los paraguayos que confiaron sus ahorros en nuestro sistema financiero”, expresó.
Agregó que “mi mayor deseo es que se garantice la devolución de esos recursos, que el Fondo de Garantía de Depósitos cumpla su finalidad y que se protejan los fondos públicos. Confío profundamente en la fortaleza de nuestro pueblo y en la capacidad de nuestras instituciones para superar esta situación”.
Según la ley, el Estado garantiza depósitos de particulares hasta el equivalente a 38 000 dólares por persona, con lo que 97 % de los depósitos estarían a cubierto.
Peña, economista de 47 años, casado, con dos hijos, militó en su juventud en el Partido Liberal Radical Auténtico, hasta que en 2016 se unió al Colorado y ascendió de la mano de Cartes hasta la presidencia, la que mantuvo alineada con los restantes gobiernos derechistas y conservadores del hemisferio.
A-E/HM
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