El aumento de precios en EE. UU. supera los incrementos salariales, lo que erosiona el poder adquisitivo de los trabajadores. La política económica del presidente enfrenta un duro escrutinio a pocos días de las elecciones de medio término
La política arancelaria de Donald Trump está generando un efecto dominó en la economía estadounidense, donde los precios siguen en aumento mientras los salarios apenas logran seguir el ritmo. En septiembre, los precios en Estados Unidos incrementaron un 3.7% en comparación con el mismo mes del año anterior, superando el crecimiento salarial promedio del 3%. Este desfase pone en jaque el discurso económico del presidente, justo antes de las cruciales elecciones de medio término, en un contexto de baja aprobación que podría comprometer las posibilidades del Partido Republicano de retener el control del Congreso.
Una reciente encuesta de Reuters/Ipsos reveló que la aprobación de Trump se sitúa en 32%, mientras que los demócratas lideran con 47% frente al 36% de los votantes registrados que prefieren a los republicanos para el Congreso. Esta tendencia podría reflejar el descontento de los ciudadanos ante una economía que, aunque muestra signos de crecimiento, no beneficia a todos por igual.
Para millones de hogares, el aumento de ingresos no es suficiente para contrarrestar el encarecimiento de los gastos cotidianos. La gasolina, por ejemplo, ha sido un factor de presión significativo, con un incremento de 34.2% en el último año. En contraste, los precios de los alimentos y la vivienda aumentaron 2.5% y 3.2%, respectivamente, según la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS). Este panorama económico obliga a los trabajadores a destinar una mayor parte de sus ingresos a cubrir necesidades básicas.
Durante un acto electoral en Vandalia, Ohio, Trump proclamó que “casi no tenemos inflación”. Sin embargo, el informe del BLS, publicado el 14 de octubre, contradice esta afirmación al situar la inflación anual en 3.7%, un ligero aumento respecto al 3.4% de agosto. Esta disparidad afecta también a una de sus promesas centrales: “reducir rápidamente los costos y los precios”.
La presión sobre los presupuestos familiares no es uniforme. La guerra con Irán, que comenzó a finales de febrero, ha exacerbado el aumento de los precios de la gasolina, lo que impacta de manera desproporcionada a quienes dependen del transporte para trabajar. En septiembre, este combustible representó más de la mitad del aumento mensual general.
El panorama laboral muestra que el desempleo nacional se mantuvo en 4.2%, con 7.1 millones de personas sin empleo. Sin embargo, las nóminas no agrícolas solo registraron 29,000 puestos en septiembre, muy por debajo del promedio mensual de 45,000 durante el año anterior. “El empleo en todas las grandes industrias registró pocos cambios”, informó el BLS el 2 de octubre.
Para la comunidad hispana, la situación es aún más preocupante: la tasa de desempleo alcanzó 4.7%, superando la media nacional. Además, 1.9 millones de personas llevaban al menos 27 semanas sin trabajo en el país. Si estás considerando un cambio de empleo, es crucial confirmar salario, horario y fecha de incorporación antes de renunciar, ya que la estabilidad en el desempleo no elimina el riesgo de tardanza en conseguir otra oferta.
A pesar de estos desafíos, la economía presenta algunos resultados favorables. La Oficina de Análisis Económico (BEA) reportó un crecimiento del producto interno bruto real del 3.4% en el tercer trimestre, una mejora respecto al 2.2% del segundo. Este crecimiento ha sido impulsado por la inversión, el consumo y el gasto público, aunque no se traduce en aumentos salariales a la par.
El salario promedio por hora del sector privado llegó a $37.81 en septiembre, con un incremento anual del 3%, pero al crecer menos que la inflación, el ingreso promedio ha perdido capacidad de compra. Este contraste define el actual debate electoral: mientras la economía puede producir más, muchos trabajadores ven cómo su poder adquisitivo se reduce.
Las elecciones legislativas están programadas para este 3 de noviembre de 2026, pero el próximo informe nacional de empleo se publicará el 6 de noviembre y el de inflación de octubre el 10 de noviembre. Esto significa que los votantes no tendrán acceso a datos actualizados sobre empleo e inflación antes de emitir su voto.
¿La inflación ha desaparecido durante el gobierno de Trump? No. Los precios aumentaron 3.7% en el año que terminó en septiembre de 2026, con la gasolina como uno de los principales factores de presión. ¿Los salarios están aumentando más que los precios? El salario promedio por hora del sector privado creció 3% anual en septiembre, menos que la inflación. ¿Estados Unidos sigue creando empleos? Sí, aunque a un ritmo inferior al promedio de los meses anteriores. ¿La economía está creciendo? Sí, pero los beneficios no son equitativos.
La política arancelaria de Trump ha intensificado la presión sobre los precios, mientras los trabajadores enfrentan aumentos salariales que no logran compensar la inflación. Si esta brecha persiste, será necesario destinar más de los ingresos a gastos cotidianos y dejar menos para ahorrar o pagar deudas, alejándose del alivio económico que el presidente prometió.
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