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miércoles, 07 de octubre del 2026
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Unicef ha atendido a más de 20.000 niños y cuidadores en Venezuela tras los sismos

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) informó que, tras tres meses de los sismos en Venezuela, un total de 20.639 niños, adolescentes y cuidadores han accedido a servicios comunitarios de salud mental y apoyo psicosocial del organismo y sus socios.

En un balance ofrecido sobre sus trabajos en el terreno, Unicef destacó la necesidad de «mantener este acompañamiento para las familias que afrontan pérdidas, desplazamiento y cambios en su vida cotidiana».

Explicó que el apoyo ofrecido se hace mediante espacios amigables para la niñez, espacios comunitarios seguros y equipos móviles. Las actividades buscan favorecer el bienestar emocional de los niños, niñas y adolescentes, y fortalecer los vínculos con quienes los cuidan.

Los equipos también identifican «necesidades de protección y facilitan el acceso a servicios especializados cuando es necesario».

Asimismo, aparte de las necesidades de apoyo psicosocial, los equipos de protección han observado en esta fase «agotamiento entre los cuidadores, estrés prolongado y dificultades de convivencia».

Unicef asoció esta problemática con la pérdida o separación de seres queridos, además de la incertidumbre sobre el alojamiento y las nuevas responsabilidades de cuidado. Estas situaciones requieren «acompañamiento continuo y acciones para prevenir la violencia, el abuso y la negligencia».

El representante de Unicef en Venezuela, Manuel Rodríguez, explicó que para un niño que pierde a un ser querido o tiene que dejar su hogar, «volver a sentirse seguro lleva tiempo», pues necesita «personas que lo escuchen, lo cuiden y lo acompañen».

«Apoyar también a quienes asumen ese cuidado es esencial. Ese acompañamiento debe continuar, por eso es fundamental sostener los servicios de salud mental y apoyo psicosocial también fuera de los campamentos”, agregó.

El organismo indicó que desde el inicio de la emergencia, 1.241 madres, padres, cuidadores y líderes comunitarios han participado en «acciones que promueven prácticas de crianza positivas, ayudan a reconocer riesgos y orientan sobre dónde solicitar ayuda».

El objetivo de estas prácticas es «fortalecer la capacidad de las familias y las comunidades para proteger a los niños durante la recuperación».

En el caso de las personas que son trasladadas de un lugar a otro sitio de alojamiento, los servicios «cobran mayor importancia», pues se puede perder contacto con los equipos que las acompañan y «encontrar mayores dificultades para recibir atención».

En ese contexto, Unicef y sus socios trabajan en una estrategia comunitaria para mantener el seguimiento, fortalecer las redes locales de protección y su coordinación con las instituciones.

Detalló que desde julio, al menos 520 funcionarios y actores institucionales, entre ellos personal de Idenna, Consejos de Protección y Defensorías de Niños, Niñas y Adolescentes, han recibido capacitación y acompañamiento técnico en primeros auxilios psicológicos y protección de la niñez y adolescencia en emergencias.

«Este apoyo fortalece la detección temprana de riesgos, la prevención y atención de la violencia en todas sus formas y la coordinación de los servicios locales con las comunidades afectadas», añadió.

En su reporte, mencionó que 941 menores han recibido acompañamiento individual y asistencia legal para «evaluar sus necesidades, identificar riesgos y facilitar que las autoridades competentes dicten medidas de protección ante situaciones de violencia».

Otros 64 que han sido separados de sus cuidadores principales, y actualmente están al cuidado de familiares u otras personas, reciben acompañamiento en los «procesos de reunificación o colocación familiar», según cada situación.

Unicef y sus socios también han facilitado a 773 infantes y mujeres el acceso a servicios de prevención, mitigación de riesgos y atención frente a la violencia basada en género.

Señaló que mantener estos servicios requiere «financiación para personal especializado, equipos móviles, espacios comunitarios seguros y seguimiento individual». Actualmente, según dijo, persiste una brecha de 3,78 millones de dólares, equivalente al 53 % de los fondos requeridos para protección de la niñez y violencia basada en género en emergencias.

En ese sentido, el organismo solicitó «financiación oportuna y sostenida» para que los niños y familias puedan seguir «recibiendo apoyo emocional y protección en las comunidades donde viven».

La organización reiteró que continuará proporcionando asistencia técnica, suministros y apoyo operativo para avanzar desde las medidas de emergencia hacia soluciones más estables y sostenibles para las comunidades afectadas.

Alberto News

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