La hiperinflación y la erosión constante del poder adquisitivo transformaron radicalmente los hábitos de consumo en Venezuela. Aquellas tradicionales «compras de la quincena» o del mes, en las que las familias llenaban carritos enteros de supermercado, quedaron prácticamente en el pasado para la mayoría de los hogares, que hoy practican una economía de supervivencia diaria.

Economistas y especialistas financieros advierten que, ante la constante devaluación, cobrar la quincena ya no garantiza un presupuesto estable por 15 días. Si el dinero no se gasta de inmediato, su valor se reduce drásticamente al cabo de pocos días.

Para sortear esta realidad, muchos hogares dependen de ingresos extra diarios, generados a través de trabajos independientes o comercio informal, o del envío de remesas de familiares en el exterior, rompiendo por completo el esquema tradicional del salario fijo quincenal.
La inflación acumulada en el país en los primeros 8 meses del 2026 es según en BCV de 200,1 %. Durante agosto del presente año se situó en 8,9 %.
El auge del «menudeo»
Como respuesta a esta dinámica, se registra un auge sostenido del «menudeo» o las microcompras. Las familias ahora adquieren únicamente lo que consumirán en el día o en los próximos dos o tres días. En lugar de comprar empaques de un kilo o medio kilo, es común ver la compra de un cuarto de kilo de queso o apenas tres tomates.

Según informes recientes de la Asociación Nacional de Supermercados y Autoservicios (ANSA) y de la encuestadora Datanálisis, los alimentos absorben entre el 41% y el 60% de los ingresos del hogar en Venezuela. Esta alta presión sobre el presupuesto familiar limita de forma severa la capacidad de cubrir otras necesidades básicas como salud, servicios públicos o el ahorro.
El regreso a los abastos del barrio
Los grandes hipermercados han perdido terreno frente a los abastos de barrio, bodegas y mercados populares —conocidos popularmente en Maracaibo simplemente como «tiendas»—, debido a que estos establecimientos facilitan la adquisición de cantidades más pequeñas que se adaptan al dinero disponible en el momento.

Asimismo, la lealtad a una sola marca o establecimiento comercial ha desaparecido. Hoy en día el consumidor recorre tres o cuatro locales diferentes en busca del precio más bajo para cada artículo, transformando el acto de compra en una rigurosa estrategia de economía doméstica.
Foto: Franger García
Noticia al Día
Foto: Cortesía
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