El mandatario aboga por un multilateralismo renovado. Su discurso resalta la firmeza de España ante la ofensiva de fuerzas reaccionarias. Además reivindicó el feminismo como motor de progreso global y propuso que la sucesión de António Guterres en la ONU recaiga en una mujer latinoamericana
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, tomó la tribuna de la Asamblea General de las Naciones Unidas con un mensaje claro y directo: defender el orden multilateral que muchos intentan desmantelar. Aunque no mencionó a Donald Trump por su nombre, sus palabras resonaron como una crítica abierta a las políticas de la administración estadounidense y sus aliados.
Desde el inicio de su discurso, Sánchez dejó en claro su propósito: «Subo a esta tribuna con un solo objetivo, defender aquello que muchos están intentando destruir». En un mundo donde las fuerzas reaccionarias parecen ganar terreno, el presidente español alertó sobre un plan deliberado que busca devolver a la humanidad a un pasado de confrontación y división.
Las tácticas de estas administraciones son insidiosas. Comienzan cuestionando normativas globales, pasan a incumplirlas y, finalmente, recortan sus contribuciones a organismos internacionales, debilitándolos y desacreditándolos. Ante esta estrategia de demolición, Sánchez afirmó que España ha adoptado una posición frontal: «No hace falta señalarlos. Todos sabemos quiénes son y cuál es su modus operandi».
En su propuesta para revitalizar la arquitectura global, el mandatario abogó por una transformación profunda del Consejo de Seguridad de la ONU, sugiriendo la eliminación del derecho a veto de las potencias permanentes. Esta medida busca evitar que cualquier Estado actúe como juez y parte en conflictos internacionales.
El fortalecimiento de la Corte Penal Internacional y una regulación estricta sobre el poder de los oligarcas tecnológicos también formaron parte de su agenda. En este contexto, Sánchez reafirmó la negativa de España a ceder ante exigencias hegemónicas, recordando que su país se ha opuesto a las guerras de agresión y ha rechazado elevar el gasto militar al cinco por ciento del PIB, una decisión que ha atraído críticas desde Washington.
El discurso de Sánchez contrastó el modelo de cooperación español con los recortes globales en asistencia social. Mientras sectores reaccionarios aplican políticas que reducen la ayuda al desarrollo, España ha decidido duplicar su inversión en solidaridad internacional. También ratificó el embargo de armas a Israel y condenó las acciones bélicas en Gaza, Ucrania y Líbano, reafirmando así una postura exterior coherente y alineada con los derechos humanos.
En el cierre de su intervención, el presidente reivindicó el feminismo como motor de progreso global y propuso que la sucesión de António Guterres en la ONU recaiga en una mujer latinoamericana. Su mensaje final fue contundente: «España no elige el camino más fácil. Elige el camino más justo». Aseguró que su administración mantendrá la firmeza ante los ataques de quienes buscan intimidar a las naciones que defienden el multilateralismo.
Con un tono desafiante, Sánchez concluyó: «Quieren que nos acobardemos. Quieren que nos rindamos. Yo estoy aquí para decirles alto y claro que se equivocan y no nos vamos a callar». Las palabras del presidente español resuenan como un llamado a la resistencia en tiempos de polarización global.
diarioversionfinal
Recuerda seguirnos en nuestra NUEVA CUENTA INSTAGRAM , TIKTOK Y WHATSAPP