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jueves, 24 de septiembre del 2026
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La foto de Nueva York esconde un mensaje para el negocio petrolero y los venezolanos

María Alexandra Semprún, politóloga, antropóloga y profesora universitaria, asegura que el mandatario estadounidense solo busca proteger la continuidad del acuerdo que Estados Unidos estableció hace poco más de un mes en Venezuela. Julio Urribarrí cree que Washington tiene interés en evitar que un proceso de transición o una disputa sobre la legitimidad de los actores políticos, altere esos compromisos económicos establecidos. Por su parte, Luis Rendueles, con máster en Comunicación y Marketing Político afirma que el encuentro en Nueva York es la confirmación pública de que Washington prioriza sus intereses materiales por encima de cualquier compromiso con la oposición venezolana. “Importa el petróleo, no nuestra democracia ni el liderazgo que el pueblo eligió”, explica

Mientras María Corina Machado enfrentaba dificultades para regresar a Venezuela, Donald Trump y Delcy Rodríguez sostenían su primer encuentro presencial. La reunión se produjo poco antes del cierre de la Asamblea General de la ONU y refleja un inédito acercamiento entre Washington y Caracas.

El encuentro tuvo lugar en el Lotte Palace, donde Trump ofreció su tradicional recepción a los jefes de las delegaciones extranjeras que participan en el evento internacional.

Rodríguez calificó el encuentro como “histórico” y señaló que durante la conversación se abordó el fortalecimiento de las relaciones bilaterales y el desarrollo de una agenda de cooperación entre ambos países.
En medio de la agenda, Machado intentaba fallidamente entrar en Venezuela. Esta situación vuelve a poner sobre la mesa el papel de la dirigente opositora en cualquier eventual proceso de transición política y las garantías que tendría para participar en él.

La diplomacia de las cámaras

Para María Alexandra Semprún, politóloga, antropóloga y profesora universitaria, el encuentro entre Trump y Rodríguez estuvo marcado por lo que denomina “la diplomacia de las cámaras”. La experta señala que más allá del contenido de las conversaciones, la imagen de ambos sonrientes constituye uno de los principales mensajes de la reunión.

Semprún considera que la fotografía proyecta efectos distintos para cada parte. Desde la perspectiva de Trump, representa una demostración de poder y capacidad para establecer contactos con actores clave; mientras que para Rodríguez, supone una imagen de respaldo y reconocimiento internacional.

Esta reunión en ambos casos es un llamado a la confianza económica, las grandes inversionistas requieren garantías para invertir en Venezuela, país del que se vieron obligados salir con las tablas en la cabeza y en varios casos, con gruesas cifras por cobrar”, asegura Semprún.

La politóloga señala que la reunión con Delcy es una muestra de que el mandatario estadounidense solo busca proteger la continuidad del negocio de Estados Unidos dentro Venezuela, aunque aclara que Machado continua siendo la persona de mayor popularidad en Venezuela.

Los países no tienen amigos, tienen intereses. A pesar de que María Corina indiscutiblemente sigue siendo la persona de mayor popularidad en Venezuela, ella está en un espacio flotante e indefinido en relación con EE. UU. y Trump», afirma.

Hoja de ruta de EE. UU.

Por su parte, el politólogo Julio Uribarri considera que las restricciones al ingreso de María Corina a Venezuela deben analizarse dentro de la hoja de ruta que Estados Unidos estaría siguiendo para el país, especialmente en un escenario marcado por la estabilidad política, una eventual convocatoria electoral y los acuerdos económicos alcanzados con el gobierno interino.

Según Urribarri, el acuerdo petrolero representa un elemento de peso en esta estrategia, por lo que Washington tendría interés en evitar que un proceso de transición o una disputa sobre la legitimidad de los actores políticos altere los compromisos económicos establecidos.

El impedimento al regreso de Machado podría estar relacionado con el temor a que su presencia genere nuevas tensiones o acelere cambios dentro de una transición que Estados Unidos busca conducir bajo determinados parámetros”, comenta.

El politólogo advierte que existe una diferencia entre esa hoja de ruta y las expectativas de los venezolanos. Mientras la población reclama elecciones y una salida política, la participación de Machado podría convertirse en un factor de presión sobre el proceso.
Urribarri describe esta situación como un posible “efecto gatillo”, un acontecimiento que podría acelerar la transición ante el creciente malestar interno y la demanda de elecciones.

¿Delcy, la candidata de Trump?

Urribarri sostiene que la relación de EE.UU. con el gobierno interino no implica necesariamente que Washington tenga un candidato preferido para las futuras elecciones venezolanas. A su juicio, el principal interés estadounidense estaría centrado en preservar el acuerdo petrolero y garantizar la estabilidad necesaria para avanzar hacia una transición política.

El profesor universitario explica que en los procesos de transición, los actores con mayor capacidad de poder deben ser incorporados porque pueden facilitar o bloquear los cambios. En ese sentido, considera que Estados Unidos busca entenderse con quienes actualmente tienen capacidad de decisión en Venezuela, sin que ello determine necesariamente a quién respaldaría en unas futuras elecciones.

Para Urribarrí, la etapa decisiva llegará cuando existan condiciones para celebrar elecciones libres y democráticas. Si se logran renovar instituciones como el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral y desmontar estructuras vinculadas al autoritarismo, sostiene que la transición debería quedar finalmente en manos de los electores. “Quién gane las elecciones será quien determine el rumbo político de Venezuela”, indica.

Intereses antes que transición

En la misma línea, el politólogo Luis Rendueles, con master en Comunicación y Marketing Político, interpreta el encuentro como una señal de que EE.UU. priorizaría sus intereses económicos y estratégicos en Venezuela por encima del respaldo a una transición democrática.

La reunión de ayer es la confirmación pública de que Washington prioriza sus intereses materiales por encima de cualquier compromiso con la oposición venezolana. No les importa nuestra democracia ni el liderazgo que el pueblo eligió”, destaca.

El politólogo sostiene que los obstáculos que ha enfrentado María Corina para regresar a Venezuela no serían hechos aislados, sino parte de una dinámica vinculada al acuerdo alcanzado entre Washington y el gobierno interino. Según su explicación, Machado habría enfrentado siete intentos frustrados de retorno, tres de ellos en menos de 24 horas, coincidiendo con la semana en que Donald Trump se reunía con Delcy Rodríguez en Nueva York.

Cree que Estados Unidos tendría capacidad para facilitar o exigir el ingreso de Machado a Venezuela, pero no lo habría hecho porque estaría priorizando la estabilidad de su actual interlocutor político. Eso es protección del arreglo que Washington ya cerró con el interinato», afirma.

Oportunidad política

El politólogo considera que esta situación evidencia una diferencia entre el respaldo a los actores con los que Washington mantiene acuerdos y el reconocimiento del liderazgo opositor de Machado. Desde su perspectiva, la política estadounidense estaría orientada a preservar la estabilidad del acuerdo vigente antes que a favorecer el retorno de la dirigente venezolana.

Para el Director de Conversa Consultores, María Corina Machado ha quedado al margen de las conversaciones en las que se define el futuro político de Venezuela, mientras Trump consolida contactos directos con Rodríguez.

Sin embargo, resalta que la exclusión de Machado también podría convertirse en una oportunidad política para la dirigente opositora, al permitirle diferenciarse del resto de los actores venezolanos que mantienen algún nivel de interlocución con Estados Unidos.

María Corina debe forzar su entrada a Venezuela, así implique riesgo personal. Cada intento frustrado ya demostró que fortalece su narrativa en lugar de debilitarla. Retroceder ahora sería aceptar el veto que le impusieron sin que nadie lo justifique. Su historial lo respalda: el chavismo intentó inmovilizarla dentro de Venezuela por años y nunca lo logró. La respuesta no es esperar autorización, es seguir empujando la puerta”, sentencia.

diarioversionfinal

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