El Sistema Eléctrico Nacional atraviesa una situación de elevada vulnerabilidad debido al deterioro acumulado de la infraestructura, las limitaciones de generación termoeléctrica y los problemas en las redes de transmisión y distribución, según especialistas del sector energético venezolano.
Los expertos comparan el escenario actual con el que precedió al gran apagón nacional de marzo de 2019 y advierten que, siete años después, numerosos problemas estructurales permanecen sin resolver mientras la demanda eléctrica del país ha vuelto a crecer.
Un déficit que presiona al sistema
Estimaciones citadas por especialistas sitúan el déficit operativo por encima de los 3.900 megavatios frente a una demanda calculada alrededor de 14.500 MW. Sin embargo, la presión puede ser considerablemente mayor durante períodos de alto consumo.
El Ministerio para la Energía Eléctrica informó que el viernes 18 de septiembre la demanda alcanzó un pico de 16.030 MW, la cifra más elevada reportada en los últimos nueve años. El organismo atribuyó el incremento principalmente a las altas temperaturas y al crecimiento del consumo.
Uno de los principales problemas está en la generación termoeléctrica. Especialistas consultados durante 2026 han advertido que una parte considerable de la capacidad instalada permanece indisponible o funciona por debajo de sus posibilidades, aumentando la dependencia de las centrales hidroeléctricas del Bajo Caroní.
Guri vuelve al centro de las preocupaciones
La situación de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, conocida como Guri, también genera preocupación.
Trabajadores y especialistas del sector aseguran que siete de sus 20 unidades generadoras se encuentran fuera de servicio. Entre ellas está la unidad 17, cuya paralización después de una avería ocurrida a finales de agosto volvió a colocar bajo atención pública las condiciones de mantenimiento de la principal central hidroeléctrica venezolana.
El exviceministro de Energía Eléctrica Víctor Poleo utilizó una expresión todavía más severa para describir la situación, al afirmar que el sistema se encuentra “20 veces peor que en 2019”. La frase representa la valoración técnica del exfuncionario y no una medición oficial que permita establecer matemáticamente esa proporción.
Zulia y los Andes entre las regiones más afectadas
Las deficiencias del sistema tienen un impacto particularmente visible fuera de Caracas. Zulia, Táchira, Mérida y Trujillo figuran entre los estados donde se reportan con frecuencia interrupciones y esquemas de administración de carga.
El pasado 8 de septiembre, por ejemplo, se registraron cortes en varios estados del occidente del país, mientras Caracas experimentó fuertes fluctuaciones eléctricas. El gobierno ha denunciado acciones de sabotaje contra el sistema, mientras especialistas y sectores de oposición atribuyen las fallas fundamentalmente al deterioro, la falta de mantenimiento y años de insuficiente inversión.
La recuperación eléctrica entra en los planes internacionales
La gravedad del problema también comienza a reflejarse en los proyectos de recuperación económica de Venezuela. El Banco Interamericano de Desarrollo prepara actualmente un plan de trabajo de dos años para el país y ha identificado al sector eléctrico y la protección social entre las necesidades prioritarias.
El gobierno también ha anunciado acuerdos y conversaciones con empresas internacionales para recuperar capacidad de generación e infraestructura eléctrica.
La magnitud del desafío, sin embargo, va más allá de incorporar nuevos megavatios. Los especialistas señalan que será necesario recuperar centrales termoeléctricas, modernizar subestaciones, rehabilitar líneas de transmisión y distribución y disminuir la elevada dependencia del complejo hidroeléctrico del Bajo Caroní.
radiopetrolera
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