En los últimos 6 meses, el oleoducto que atraviesa el desierto de la Península Arábiga ha evitado que Arabia Saudita sufra el impacto del cierre del estrecho de Ormuz durante la guerra entre EEUU e Irán.
Arabia Saudita podría quedarse sin reservas de petróleo para la exportación, si no reinicia pronto el funcionamiento de su principal oleoducto hacia el mar Rojo.
Compradores y operadores de petróleo saudíes indicaron que esta acción podría generar la pérdida de hasta el 4% del suministro mundial de crudo.
Una nueva reducción del flujo de petróleo saudí, agravaría la escasez de suministro mundial, dado que los precios del combustible han llegado a máximos históricos.
Igualmente, ha impulsado el incremento de la inflación en todas las naciones del planeta y «ha llevado los rendimientos de los bonos estadounidenses a los niveles más altos, desde la crisis financiera de 2008», según una nota publicada por El Nuevo Herald de la agencia de noticias Reuters.
Del mismo modo, Arabia Saudita no ha dado detalles sobre la magnitud del cierre del oleoducto este-oeste, tras los daños sufridos por los ataques con drones, y tampoco ha precisado el tiempo permanecerá fuera de servicio el ducto.
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