La aventura del ciclista zuliano Milton Medina, conocido popularmente como «Miltico», continúa sumando anécdotas inolvidables en su travesía hacia La Gran Sabana. En su paso por el municipio El Callao, el intrépido viajero dejó de lado por un momento su bicicleta para adentrarse, a bordo de una motocicleta y junto a baquianos locales, en las entrañas de la cultura minera e histórica del estado Bolívar.
La jornada comenzó entre senderos de tierra y barro cuando Miltico abordó una moto con destino a los yacimientos locales. Al divisar un poblado en la ruta, sorprendido expresó: «Esto no es El Callao, esto es El Perú, pura minería» , recibiendo la aclaración de que en la zona predomina el procesamiento y molida de mineral. La travesía continuó por caminos tupidos de vegetación que llevaron al ciclista a bromear al muy estilo marabino: «¡Ah bueno, aquí vamos a salir a Jumanji!» .
El recorrido extremo los guío hasta «El Salto», una profunda quebrada y pozo natural de la que los lugareños aseguran no tener fondo conocido. A pesar de los saltos audaces de los acompañantes, Miltico dudó por unos instantes ante la impresionante altura y la falta de orillas: «¡Me chupa la bruja allá abajo, muchacho!» , exclamó después de armarse de valor y lanzarse al agua, disfrutando posteriormente de un ameno rato entre bailes y cantos con sus compañeros
La ruta también tuvo un valioso matiz histórico al visitar la cancha Caratal, el legendario espacio donde se disputó el primer partido de fútbol en la historia de Venezuela.
Posteriormente, el zuliano conoció de primera mano el arduo y complejo proceso de extracción del oro. Al visitar una mina de 16 metros de profundidad, donde le explicaron que los yacimientos más grandes superan los 100 metros, Miltico presenció cómo se procesa, lava y pesa el metal preciado, cuyo característico tono responde al uso del mercurio. En medio del recorrido, los mineros lo homenajearon regalándole un gramo de oro como recuerdo de su visita, además de un juego de lentes de protección que lució con agrado.
Para cerrar con broche de oro la jornada cultural, Miltico fue agasajado con el tradicional «domplín», plato emblemático de la gastronomía callaoense, consolidando así una parada repleta de adrenalina, historia y la calidez característica del pueblo minero.
Noticia Al Día
Video: @Milticoo
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