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martes, 28 de julio del 2026
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MUNICIPIO MARACAIBO | Único sobreviviente del extinto Paseo Ciencias: El reloj de sol que tras 50 años se mantiene como una joya urbana en el casco central de Maracaibo

En el corazón latente del casco central de Maracaibo, donde el tránsito vehicular, el bullicio comercial y el dinamismo cotidiano dictan el ritmo de la ciudad, un elemento de arquitectura urbana continúa marcando el tiempo sin necesidad de engranajes, electricidad ni tecnología digital. Se trata del reloj de sol ubicado en la intersección de la avenida 7 (Vargas) con la calle 96 (Ciencias), una estructura que ha logrado permanecer erguida por más de medio siglo como un mudo testigo de la transformación arquitectónica de la capital zuliana.

Instalada en el año 1973 como parte del equipamiento original del extinto Paseo Ciencias, esta pieza destaca por un diseño geométrico de notable sobriedad. Construida a base de concreto y elementos metálicos, la estructura fue concebida para interactuar de forma directa con la geografía local: utiliza la proyección del inclemente y característico sol marabino para proyectar sombras sobre su superficie graduada, revelando la hora solar exacta a los transeúntes que caminan por el Centro Histórico.

Un testigo único frente a las metamorfosis urbanas

El verdadero valor patrimonial de esta estructura radica en su increíble capacidad de resistencia. A lo largo de las últimas cinco décadas, el casco central de Maracaibo ha sido objeto de múltiples intervenciones urbanísticas, remodelaciones paisajísticas, demoliciones y cambios de gobierno. Proyectos completos desaparecieron o fueron sustituidos por nuevas plazas y caminerías; sin embargo, este reloj de sol es la única pieza original del proyecto inicial del Paseo Ciencias que se mantiene intacta en su coordenada geográfica exacta.

Mientras el entorno que lo rodea cambió radicalmente desde los años 70 hasta el presente, la mole geométrica de metal ha permanecido inamovible, convirtiéndose en un hito de orientación y un vestigio vivo de la planificación urbana de la Maracaibo de la segunda mitad del siglo XX.

Entre la autoría de Víctor Valera y la donación italiana

Más allá de su rol funcional dentro del ornato público, la pieza encierra un valioso trasfondo histórico y cultural que ha generado debate e investigación entre cronistas urbanos. Aunque por décadas la ciudadanía la consideró una obra de autor anónimo, diversos registros y antecedentes históricos atribuyen la autoría del diseño al reconocido escultor y artista plástico venezolano Víctor Valera (1927-2013), pionero del arte abstracto y la integración de la escultura en el espacio público en Venezuela.

De acuerdo con estas referencias patrimoniales, Valera se habría inspirado en un antiguo boceto conceptual ideado por el genio renacentista Leonardo Da Vinci, adaptando la física del gnomon y las matemáticas solares a una estructura vanguardista de concreto.

Su¡in embargo, la memoria histórica del centro de la ciudad guarda otra versión complementaria sobre su origen: la obra habría sido gestionada y donada a la ciudad por la comunidad de la colonia italiana residente en el estado Zulia durante la década de 1970. Esta aportación buscaba sumarse a la corriente de modernización que experimentaba el casco central con la creación del Paseo Ciencias, dejando una huella de afecto e integración cultural en el espacio público marabino.

Un patrimonio cotidiano que exige mirada y resguardo

Hoy en día, el reloj de sol de la Vargas con Ciencias trasciende su estatus de simple mobiliario urbano. Para el maracaibero de a pie, es una curiosidad geométrica; para el historiador, es un fragmento de memoria que sobrevivió al olvido. En una era dominada por las pantallas digitales, la estructura sigue recordando que, en el punto más convulso del centro de la ciudad, aún es posible leer la hora gracias a la física, al metal y al sol radiante del Zulia

José Gregorio Flores

Noticia al Día

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