En las últimas semanas, las redes sociales se han inundado de mensajes de caraqueños preocupados por el estado actual de una de las estructuras más emblemáticas de la capital: La Quinta Olary (originalmente conocida como Villa Monzeglio), ubicada en la urbanización Colinas de Bello Monte.
La icónica edificación ha vuelto a capturar la atención pública tras demostrar, una vez más, una resistencia casi milagrosa. Esta obra maestra, construida en 1953, ha resistido con hidalguía tres de los más grandes movimientos telúricos que han sacudido a la ciudad: el devastador terremoto de 1967 (de magnitud 6.5 a 6.7 Mw) y el reciente y severo doblete sísmico registrado este 2026 (con magnitudes de 7.2 y 7.5 Mw).
¿Cómo es posible que una estructura de mediados del siglo pasado siga en pie tras semejantes embates?
La fórmula de la inmortalidad estructural
Según detalló Xiva Domínguez, en un video fechado del 29 de junio de 2026, posterior al doble terremoto, la reconocida locutora, creadora digital y experta en toponimia de lugares de la capital venezolana, el «secreto» de la supervivencia de la Quinta Olary no es obra del azar, sino de una perfecta conjunción de ingeniería y arquitectura:
- El diseño brillante: Concebido por el ingenio del arquitecto italiano Antonio Montini.
- Materiales de altísima calidad: Utilizados sin escatimar durante su fase de edificación.
- Rigurosidad técnica: El respeto absoluto y milimétrico por los cálculos estructurales realizados por el destacado ingeniero venezolano Vicente Barrera Salazar.
«Más allá de su forma y de los cambios en su diseño, hoy lo que verdaderamente causa admiración es su fortaleza y cómo ha desafiado la historia sísmica de nuestra ciudad», destacó Domínguez, rescatando el valor patrimonial y técnico de la quinta.
Una silueta que cambió con el tiempo
A pesar de su asombrosa resistencia estructural, la Quinta Olary no ha salido completamente ilesa del paso del tiempo y las decisiones humanas. Su diseño original sufrió severas alteraciones y modificaciones en el año 1966. Durante esa reforma, se le agregaron nuevos volúmenes y refacciones que terminaron por transformar la icónica silueta «ingrávida» y ligera que Montini había concebido en los años 50.
Sin embargo, las paredes de la Quinta Olary siguen contando la historia de una Caracas moderna que se niega a caer
noticialdia
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